domingo, 15 de enero de 2017

Gibones


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Los gibones son nuestros parientes hominoideos más lejanos y también los más desconocidos.

Hay relativa confusión sobre las especies y subespecies que componen la familia Hylobatidae, pero está claro que consta de cuatro géneros: Hoolock (38 cromosomas), Hylobates (44), Symphalangus (50), y Nomascus (52).

Lucia Carbone et al (2014) han secuenciado el genoma de un Nomascus leucogenys (gibón de mejillas blancas). Además han obtenido el genoma de dos individuos de cada género mediante clonación al azar y el exoma de alta cobertura de datos de dos individuos con el fin de obtener modelos de error para los polimorfismos de un solo nucleótido (SNPs).
  • Uno de los mecanismos responsables de la plasticidad del genoma de los gibones es un retrotransposón específico (LAVA).
    • El genoma gibón muestra un número significativamente mayor de reordenamientos a gran escala que humanos, chimpancés, gorilas, orangutanes, macacos rhesus y titíes. Sin embargo, el número de pequeños reordenamientos es comparable con el de las otras especies. La alta tasa de reordenamientos cromosómicos puede deberse a la terminación prematura de la transcripción inducida por genes LAVA, en un nivel lo suficientemente bajo para ser compatible con la vida, pero suficiente para aumentar la frecuencia de errores de la segregación cromosómica.
  • Se identificaron firmas de selección positiva en genes importantes para la braquiación y la adaptación de los gibones a su hábitat arbóreo
    • TBX5, necesario para el desarrollo de todos los elementos de las extremidades anteriores.
    • COL1A1, tejidos conectivos, cadenas pro-alfa1 de colágeno tipo I, el formador de fibrillas de colágeno que es la proteína principal de los huesos, los tendones y los dientes.
    • CHRNA1, precursor de la subunidad alfa de receptor de acetilcolina, que participa en la contracción del músculo esquelético.
    • Estos genes no se han seleccionado positivamente en otros primates.
    • CHAD, el gen condroadherina, que codifica para una proteína de la matriz del cartílago, se duplica específicamente en todos los géneros.
A partir de análisis mitogenómicos, Peng-Fei Fan et al, 2017 han calculado que el antecesor común más reciente de los gibones vivos vivió hace ca 6,79 Ma. El momento de la divergencia entre H. hoolock y  H. leuconedys + H. tianxing fue hace ca 1,14 Ma, y entre estas dos últimas especies hace ca 0,49 Ma.

Los gibones son los hominoideos modernos más pequeños: nunca superan los 12 kg.

Sus brazos son muy largos, utilizan la braquiación como principal modo de locomoción (únicos entre los primates) en los medios arbóreos en los que viven, alternando las manos, logrando en cada «brazada» distancias superiores a 15 m a una velocidad de 56 km/h. Las manos son muy largas, con metacarpos y falanges curvados y funcionan como ganchos enrollándose en las ramas sin asirlas. El pulgar reducido y oponible no interviene en este tipo de desplazamiento. Entre el primer y el segundo dedo, se observa un profundo surco.

Los gibones son capaces de dar saltos superiores a 8 m, y pueden caminar de modo bípedo con los brazos unidos encima de la cabeza o extendidos lateralmente para balancerse. Un aspecto anatómico único de los gibones es que la muñeca está compuesta por una articulación del tipo cabeza-cavidad, la cual permite un movimiento biaxial. Esta articulación reduce enormemente la energía requerida en la parte superior del brazo y el torso, y también reduce el estrés sobre la articulación del hombro.

En contraste con este aparato locomotor avanzado, su morofología dental es primtiva. Su régimen alimenticio se basa sobre todo en frutos y yemas, pero no desprecian insectos, huevos y pequeños vertebrados. Los dientes caninos son prominentes, pero no presentan dimorfismo sexual. La fórmula dental es:

2123
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Su pelaje es usualmente negro, gris o parduzco, a menudo con con marcas blancas en las manos, pies y la cara. En algunas especies, machos y hembras se diferencian en el color.

Los gibones son animales sociales. Forman parejas como unidad social permanente, aunque se producen cópulas fuera de la pareja (Claudia Barelli et al, 2013). Engendran un máximo de cuatro crías que permanecen con los padres hasta los ocho o nueve años de edad. Son fuertemente territoriales, y defienden sus fronteras con despliegues visuales y vocales muy vigorosos. Se alimentan de frutos, hojas, flores e insectos.

Salvo en dos especies, el elemento vocal, el cual puede ser oído con frecuencia a distancias superiores de 1 km, consiste de un dueto entre la pareja dueña del territorio; sus crías algunas veces se les unen. En la mayoría de las especies, los machos, y algunas hembras, cantan solos para atraer pareja o para advertir su territorio. Algunas especies tienen un saco gular en la garganta que puede ser inflado y que sirve como caja de resonancia para llamadas.

El canto femenino es denominado gran llamada. Consiste en una serie rítmica de notas largas emitidas a un tiempo cada vez más veloz o con una frecuencia máxima cada vez más elevada. Puede durar cualquier tiempo intermedio entre 6 y 80 minutos.
Los machos disponen de varias clases de frases que tienden a complicarse a medida que avanza el canto. Según Thomas Geissmann, los machos suelen parar de vocalizar cuando comienza una gran llamada y ofrecen una frase de respuesta especial a la gran llamada, una coda, antes de reanudar sus frases, por lo común breves.
La combinación de la gran llamada de la hembra y la coda masculina se denomina secuencia de llamadas y puede ser repetida muchas veces durante cada uno de los diálogos cantados.
Los gibones con más altos niveles de andrógenos, producen llamadas en tonos más altos. Los adultos producen llamadas de mayor duración que las de los machos de alto rango. Es posible que las vocalizaciones proporcionen receptores con información sobre los atributos de los cantantes (Claudia Barelli et al, 2013)

No construyen nidos o camas con ramas en los árboles.

La mayoría de las especies están clasificadas como amenazadas o en peligro, principalmente por la degradación y pérdida de hábitat.

Machos (arriba) y hembras (abajo) de holocs. Peng-Fei Fan (2017) y Choudhury (2013).
  • Hoolock (holoc). Se distinguen por sus cejas blancas. Los grances ríos representan barreras para la dispersión de los gibones ya que estos primates no nadan y además los bosques fluviales loes son generalmente desfavorables.
En color rojo, distribución de H. hoolock hoolock.
En gris, H. h. mishmiensis.
En amarillo, H. leuconedys.
En verde, H. tianxing.
    • Hoolock hoolock Harlan, 1834 (holoc del Oeste). Los machos adultos son negros con un mechón prepucial negro o ligeramente grisáceo, Cejas blancas estrechas y pelo blanco en la barbilla y debajo de los ojos. Las hembras son de color amarillo claro, con las manos y pies del mismo color que el cuerpo (Groves, 1967, 1972, 2001). Las cejas de las hembras son ligeramente cóncavas.
      • H. hoolock mishmiensis Choudhury, 2013 (holoc Mishmi Hills). Los machos adultos muestran un mechón prominente negro o grisáceo en las cejas y un penacho genital amarillo claro o rojizo. Las cejas de las hembras están orientadas transversalmente hacia arriba.

    • Hoolock leuconedys Groves, 1967 (holoc del Este). Los machos adultos tienen el pelo negro, con mechones prepuciales blancos y rayas cejas bien separadas. Las hembras tienen un pelage amarillo claro, con un tono diferente en las manos y pies (Das et al., 2006, Groves, 1972). Las cejas de las hembras muestran una clara curvatura. Hay algunas diferencias ente los ejemplares del este y del oeste del río Rirawaddy (Peng-Fei Fan et al, 2017).
    • Hoolock tianxing Peng-Fei Fan et al, 2017. En el Monte Gaoligong (o Gaoligongshan), entre el río Salween (Nujiang en chino, Mae Nam Salawin en Tailandia y Thanlwin en Birmania) y el afluente Nmai Hka del río Irrawaddy en la provincia de Yunnan, China, y Myanmar oriental (Chaplin, 2005). Representa el extremo más oriental de la distribución del género. Estos gibones fueron originalmente identificados como H. leuconedys (Groves, 1967, 2001), pero difieren en cuatro caracteres: Los mechones de las cejas son más delgados y están muy separados; Las barbas son completamente negras o marrones en lugar de blancas; el pelo blanco está ausente en el área suborbital; los mechones genitales son de color negro, marrón o gris oscuro en lugar de blanquecinos. Las hembras adultas se caracterizan por unos anillos faciales blancos icompletos, mucho menos llamativos que los de las hembras de H. leuconedys. 
  • Hylobates
    • Hylobates lar Linneus 1771 (gibón de manos blancas) 
      • Hylobates lar lar Linneo 1771 (gibón malayo) 
      • Hylobates lar carpenteri Groves 1968 (gibón de Carpenter) 
      • Hylobates lar entelloides Geoffroy Saint-Hilaire, 1842 (gibón central) 
      • Hylobates lar vestitus Miller 1942 (gibón de Sumatra) 
      • Hylobates lar yunnanensis Ma y Wang, 1986 (gibón de Yunan) 
    • Hylobates agilis Cuvier 1821 (gibón malayo) 
      • Hylobates agilis agilis Cuvier 1821 (gibón ungka montañés) 
      • Hylobates agilis albibarbis Lyon 1911 (gibón ungka de Borneo) 
      • Hylobates agilis unko Lesson 1829 (gibón ungka de tierras bajas)




    • Hylobates moloch Audebert 1798 (gibón plateado) 
      • Hylobates moloch moloch Audebert 1797 (gibón plateado occidental) 
      • Hylobates moloch pongoalsoni Sody 1949 (gibón plateado central) 
    Tomado de wikimedia
    • Hylobates muelleri Martin 1841 (gibón Müller de Borneo, gibón gris) 
      • Hylobates muelleri abbotti Kloss 1929 (gibón de Abbot) 
      • Hylobates muelleri funereus Geoffroy Saint-Hilaire, 1850 (gibón de Mueller norteño) 
      • Hylobates muelleri muelleri Martin 1840 (gibón de Mueller) 
    Hylobates muelleri. Foto: Greg Hume.






    • Symphalangus syndactylus (siamang) 
      • Hylobates syndactylus syndactylus Raffles 1821 (siamang de Sumatra) 
      • Hylobates syndactylus continentis Thomas 1908 (siamang continental) 

    Los machos de siamang juegan un papel activo en el cuidado de los jóvenes, llevándolos a cuestas a menudo durante el día.

  • Nomascus (gibones crestados): 

Nomascus Gabriellae
    • Nomascus hainanus Thomas 1892 (gibón de Hainán) 
    • Nomascus leucogenys Ogilby 1840 (gibón de mejillas blancas) 
      • Nomascus leucogenys leucogenys Ogilby 1840 (gibón de mejillas blancas del norte) 
      • Nomascus leucogenis siki Delacour 1951 (gibón de mejillas blancas del sur) 
    • Nomascus concolor Harlan 1826 (gibón crestado) 
      • Nomascus concolor concolor Harlan 1826 (gibón crestado negro de Tonkín) 
      • Nomascus concolor lu Delacour 1951 (gibón crestado negro laosiano) 
      • Nomascus concolor jingdongensis
      • Nomascus concolor furvogaster 
    • Nomascus nasutus (gibón de Cao Vit) Kunkel d’Herculais 1884


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Australopithecus afarensis

Australopithecus afarensis. Mapa conceptual.


Australopithecus afarensis, Johanson, White y Coppens, 1978.

  • Holotipo: LH4. Mandíbula con dentición de un adulto.
  • Yacimientos:
    • Tanzania
      • Laetoli
    • Kenia
    • Etiopia
      • Dikika
      • Omo
      • Maka
      • Hadar
      • Middle Awash
      • Woranso-Mille, Afar.
3,7-2,96 Ma.
Los primeros restos descubiertos, a principios de la década de 1970, se identificaron con Homo y solo tras posteriores estudios se reconoció la nueva especie. Afarensis, deriva de Afar, la región de Etiopía de los primeros hallazgos. Las descripciones iniciales destacaron la similitud a los grandes simios cuello arriba y a los humanos cuello abajo, así como un fuerte dimorfismo sexual. En 1974 se descubrió AL-288-1, un esqueleto bastante completo que recibió el nombre de Lucy. Su fama empañó el descubrimiento al año siguiente de la primera familia, los fósiles de un grupo de individuos que murieron a la vez, en la localidad AL333. En 2006-2007, se describió el hallazgo de Dikika los fósiles poscraneales de un individuo joven que revelaron detalles desconocidos hasta el momento. En 2013, Donald Johanson anunció el hallazgo en Etiopía de un cráneo completo que corresponde a una hembra.

A. afarensis se distingue de A. anamensis por:
  • P3 con una corona más molarizada y simétrica con una segunda cúspide más frecuente (metacónido) y una orientación transversal con respecto a la hilera de dientes.
  • Canino superior asimétrico con el hombro mesial de la corona más apical.
  • dm1 molarizado, con talónido expandido bucolingualmente.
  • Perfil del corpus anterior recto, más comúnmente vertical, con un segmento basal lleno y poca o ninguna inflexión inferomedial del corpus inferior bajo los caninos y premolares.
  • Caninos inferiores posicionados medialmente al eje de la fila de poscaninos.
  • Paladar equivalente o más ancho.
  • Apertura nasal definida por márgenes agudos laterales y márgenes inferiores diferenciados, con el jugum canino con entidad propia en la topografía circumnasal.
  • Meato auditivo externo más grande. 
En todas estas características, el A. afarensis exhibe la condición derivada de los homínidos.
Ubicación de Laetoli

Hallazgos

  • Laetoli, Tanzania. 3,7-3,5 Ma. Dientes.
    • Huellas de Laetoli 
      • Sitio G. Paul Abell ,1978. 3,7 Ma. Huellas dejadas por varios individuos bípedos:
        • G1, individuo infantil.
        • G2, individuo adulto.
        • G3, superpuestas a G2.
      • Sitio S. Masao et al, 2016. A unos 150 m del sitio G.
        • S1 y S2, que se mueven en la misma paleosuperficie y en la misma dirección que los tres individuos documentados en el sitio G. Las huellas de G y S se consideran contemporáneas.
          • La huella de S1 ("Chewie") mide 26 cm y pudo pertenecer a un macho de 165 cm y 45-48 kg. Las otras huellas, incluyendo las del sitio G, corresponderían a hembras y juveniles.
      • Un macho caminando con varias hembras sugiere una estructura social cercana a la de los gorilas.
    • Garusi I. Mandíbula.
    • LH-2. Mandíbula.
    • LH-4. Holotipo.
    • LH-5. Mandíbula.
    • LH-21. Esqueleto juvenil parcial fragmentario.
Estratigrafía de Laetoli
KSD-VP-1/1. Australopithecus afarensis.
  • Woranso-Mille (WORMIL), Afar. Etiopía. Estudiado por Haile-Selassie.
    • KSD-VP-1/1 Kadanuumuu. Muchos fragmentos postcraneales. Haile-Selassie et al, 2010. Yohannes Haile-Selassie y Denise F. Su (2015), han coordinado la publicación de los estudios sobre KSD-VP-1/1, Kadanuumuu, correspondiente a un macho adulto, hallado en Woranso-Mille, Etiopía, ca 40 km al norte de Hadar, Gona y Dikika, y datado en hace 3,6 Ma (Saylor et al, 2015).
      • Kadanuumuu muestra la única tibia completa conservada de afarensis y apoya la hipótesis de que sus piernas eran relativamente largas, como en los humanos.
      • Su tórax revela una postura completamente erguida (Latimer et al, 2015).
        • Se han recuperado seis vértebras cervicales parciales (C2-C7), las más antiguas conocidas de los Hominini. Son más derivadas que las de Lucy Selam y evidencian un régimen de carga ortrógado y un cuello muy móvil (Meyer, 2015).
      • La escápula y la clavícula apoyan la interpretación de que el hombro de afarensis estaba más cranealmente orientado que el de los humanos, pero por otra parte el tamaño grande de la fosa infraespinosa y la musculatura de la clavícula y la escápula recuerdan a las de los humanos, sugiriendo que la extremidad superior empezaba a enfocarse en la manipulación. (Melillo, 2015).
      • La pelvis es de aspecto moderno y difiere poco de la de los HAM (Lovejoy et al, 2015)
      • Probablemente el hábitat estaba constituido por bosques densos con algunas áreas distantes de pastizales abiertos o matorrales (Su, 2015).
KSD-VP-1/1. Australopithecus afarensis. Reconstrucción de la pelvis. 
  • Kantis, cerca de Nairobi, Kenya. 3,5-3,3 Ma.
    • Algunos dientes probablemente de dos menores y un adulto y un cubito izquierdo (KNM-RK 53525) de un macho adulto. La fauna y los isótopos de carbono sugieren un entorno más abierto y con plantas C4 que el reportado para otros yacimientos de afarensis, con prados, una fuente de agua permanente y algunos árboles. Estos hallazgos amplían el rango de distribución de afarensis a las tierras altas al este del Valle del Rift (Mbua et al, 2016).
  • Maka, Middle Awash, Etiopía. 3,4 Ma. Algunas mandíbulas, una de ellas casi completa.
    • Fémur proximal.
    • Húmero.
Ubicación de Hadar y Dikika
  • Hadar, Etiopía. 3,4-2,96 Ma. Miembros Sidi Hakoma, Denen Dora y Kada. 367 especímenes (90% del total de la especie). 57 mandíbulas de adulto o subadulto. 12 calvarias.
    • AL 129-1 (Donald Johanson, 1973). 3,4 Ma. Porciones de ambas piernas, incluyendo una rodilla derecha muy pequeña, pero que aparentemente, pertenece a un adulto.
    • AL 288-1, Lucy (Donald Johanson y Tom Gray, 1974). 3,2 Ma. Lucy fué una hembra adulta de 25 años. Se encontró el 40% de su esqueleto. La pelvis, el fémur y la tibia demuestran que era bípeda. Medía 1'07 cm de altura y pesaba 28 kg.
    • AL 333 Site, The First Family (Donald Johanson, 1975). 3,2 Ma. Restos pertenecientes a 13 individuos de todas las edades. La talla de los individuos varía considerablemente. Los científicos debaten si se trata de una sóla especie o de varias.
      • AL 333-105. Cráneo juvenil parcial.
      • AL 333-160, un cuarto metatarsiano del pie izquierdo. Ward, Kimbel y Johanson (2011).
      • Abundantes restos de miembros superiores, miembros inferiores y material axial.
    • AL 400 1a, mandíbula inferior halladan entre 1974-1977 por Don Johanson. Está fechada en ca 3 Ma. Relativamente larga y estrecha, con molares traseros de tamaño moderado con patrón 'Y-5' e incisivos relativamente amplios.
    • AL 417-1. Cráneo parcial.
    • AL 438-1. Esqueleto parcial con asociaciones craneodentales.
    • AL 444-2. (Bill Kimbel y Yoel Rak, 1991). 3 Ma. Hallado por Tim White. Se trata de un cráneo con el 70% de los huesos, correspondiente a un macho adulto grande, con capacidad craneal de 550 cc. De la comparación con Lucy se deduce un gran dimorfismo sexual.
    • AL 822-1. Cráneo casi completo. Hallado en 2000. Probablemente de hembra por su pequeño tamaño.
Estratigrafía de Hadar. Donald Johanson, 2016.
AL 129-1. Australopithecus afarensis.

AL 200-1 Australopithecus afarensis

AL 444-2. Australopithecus afarensis
  • Koobi Fora, East Turkana, Kenya (Miembro Tulu Bor). 3,35 Ma.
    • KNM-ER 2602. Calvaria parcial.
  • Dikika (al sur y cerca de Hadar), Etiopía. 3,3 Ma.
    • DIK-1/1, Selam, Bebé Dikika (Zeresenay Alemseged, 2000). Cráneo y resto de esqueleto bastante completo de una niña de tres años, según estimaciones a partir de la dentición. Hioides primitivo, con dificultad para emitir sonidos articulados debido a la presencia de sacos de aire. Bipedia incipiente y conservación de la trepa. Escápula similar a la del gorila. Canales semicirculares parecidos a los de los simios africanos. Su volumen craneal corresponde a un 65-88% del típico de la especie. En los chimpancés a los tres años se alcanza el 90%, de lo que se deduce que, en nuestra línea evolutiva, la infancia estaba ya en proceso de prolongación.
    • En la localidad DIK-55 fueron hallados dos huesos con marcas de corte, datados en 3,39 Ma (McPherron et al 2010 y Thompson et al 2015, pero Manuel Domínguez-Rodrigo, Travis Rayne Pickering y Henry T. Bunn 2011).
DIK 1/1

DIK 1/1
  • Nefuraytu, Woranso-Mille, Afar, Etiopía, con una datación de hace 3,330-3,207 Ma.  Haile-Selassie et al, 2016.
    • NFR-VP-1/29, es una de las mandíbulas más completas asignadas a la especie hasta el momento. Es una de las mandíbulas de mayor tamaño atribuidas a Au. Afarensis por lo que probablemente perteneció a un macho. Presenta casi todas las características arcaicas distintivas documentadas para Au. Afarensis. Conserva los dientes izquierdos I2, P4 y M3; y los derechos P4 y M3.
    • NFR-VP-1/2, es una corona completa sin erupcionar de un M1 inferior derecho.
    • NFR-VP-1/58, es una corona de M2 o M3 inferior derecho.
    • NFR-VP-1/96: Mitad lingual extremadamente desgastada de un canino inferior.
    • NFR-VP-1/213: Es una corona de un M3 superior derecho.
    • NFR-VP-1/214: pequeño fragmento de un hueso frontal.
Fósiles de Australopithecus afarensis procedentes de Nefuraytu, Woranso-Mille, Afar, Etiopía, con una datación de hace 3,330-3,207 Ma.
a, b, c y d: NFR-VP-1/29.
e: NFR-VP-1/2
f: NFR-VP-1/58
g: NFR-VP-1/213

HALLAZGOS CRANEALES

Cráneos completos
Cráneos fragmentarios
Mandíbulas
HADAR
Etiopía
3,4-2,9 mda
AL 333-105 (juvenil)
AL 444-2
AL 58-22
AL 162-28
AL 199-1
AL 200-1
AL 288-1
AL 333-1
AL 333-2
AL 333-45
AL 333-86 (juvenil)
AL 333-125
AL 417-1
AL 438
AL 128-23
AL 145-35
AL 188-1
AL 198-1
AL 207-13
AL 266-1
AL 277-1
AL 288-1
AL 311-1
AL 333w-1
AL 333w-12
AL 333w-60
AL 400-1

NFR-VP-1/29
LAETOLI
Tanzania
3,6 mda

LH 21
LH 4
KOOBI FORA
Kenia
3,4 mda

KNM-ER 2602

MAKA
Etiopía
3,4 mda


MAK-VP 1/12

Australopithecus afarensis. AL 288-1 Lucy

Morfología.

En Hadar (Etiopía) se encontraron en 1974 los restos de Lucy (AL 288-1 datados en 3,2 mda.) de 1 m. de estatura. Con otros restos de Hadar y Laetoli, se clasificó en la categoría de Australopithecus afarensis (Johanson, White, Coppens). Los A. afarensis son:

  1. De acuerdo con Philip L. Reno​ y C. Owen Lovejoy (2015) el dimorfismo esquelético de afarensis resulta similar al de los humanos modernos e intermedio entre los chimpancés y los gorilas. Los especímenes extremos como Lucy, AL 128/129, Kadanuumuu, y AL 333-3 se pueden acomodar dentro de las distribuciones humanas. La superposición apreciable entre el tamaño de ambos sexos sugiere una ausencia de selección dirigida por el aumento de tamaño masculino. El peso de Ardi (hembra) se ha estimado en 50 kg, similar al de los especímenes mayores de afarensis (McHenry, 1992), lo que sugiere que el tamaño de los primeros homínidos fue en general estable. El aumento en la fecundidad pudo deberse a una moderación en la agresión interindividual, como sugiere la feminización del canino del macho (Lovejoy, 2009), sin que se hubiese modificado la dieta (Suwa et al, 2009). Sin embargo, las huellas de Laetoli revelan una dimorfismo sexual comparable al de los gorilas (Masao et al, 2016).
  2. 1,00-1,65 m. Considerable longitud de las piernas. 29-48 kg.
  3. Capacidad craneal 478 cc (entre 380-540 cc), poco mayor que la de los chimpancés. Cráneo largo y bajo, claramente similar al de un primate, estirado entre el prognatismo alveolar y el ángulo formado por el occipucio. El patrón de crecimiento del temporal es similar al del gorila (Claire E. Terhune et al, 2013). Las superficies de inserción del músculo temporal indican un gran desarrollo de su parte posterior, con poderosa cresta nucal. Asimetría cortical poco marcada. La red de la vena meníngea media es más densa en la parte posterior. Crestas sagital y nucal marcadas. Hueso occipital anguloso entre la placa y el plano nucal. Base del cráneo poco flexionada, acampanada. Orificio occipital en posición relativamente retrasada, pero orientado hacia abajo. Hueso de la parte inferior neumatizado, como en los grandes simios. 
  4. Prognatismo subnasal. Rostro muy prognato, especialmente en la región alveolar. El plano óseo que une la base de la nariz y la parte del maxilar encima de los incisivos forma un clivus nasoalveolar. Articulación de la mandíbula poco profunda, paladar poco profundo en la parte anterior.
  5. Arcada dental en U la superior y V intermedia la inferior. No existen pilares óseos verticales que refuercen los márgenes del orificio nasal. La raíz anterior del arco cigomático nace a la altura de M1. Sigue habiendo fosa canina en esta región del maxilar. Arcada dental superior más bien larga, estrecha y poco divergente hacia atrás. Mandíbula robusta, con una sínfisis muy inclinada hacia atrás. Las características dentales nos indican que Australopithecus afarensis está en una rama que se separa de la que dará origen a Homo.
    • Incisivos situados lateralmente en relación a la abertura nasal, anchos y con raíces curvas.
    • Caninos salientes (especialmente los machos) más pequeños que en los chimpancés y anamensis, pero sustancialmente más grandes que en los humanos. Forma espatulada.
    • Los caninos superiores se desgastan por la punta, como en todos los homínidos, pero también en los lados, como en los monos antropomorfos: un pequeño diastema separa el canino inferior del primer premolar inferior P3, para albergar un canino superior saliente. 
    • La morfología de P3 es intermedia, con una corona asimétrica, pequeña cúspide interna -que puede estar ausente- y otra externa mayor (los chimpancés tienen una sola cúspide y los sapiens dos aproximadamente del mismo tamaño) y amplia variabilidad morfológica.
    • El tamaño de los molares aumenta de M1 a M3. 
  6. Esqueleto postcraneal sin ninguna particularidad con respecto a la descripción del género Australopithecus: pelvis, fémur, tobillo y pie con características derivadas. En el peroné conviven rasgos similares a Homo con otros que recuerdan al resto de los grandes simios vivos (Damiano Marchi, 2015). El tórax de Kudanuumuu, con forma alargada, se parece más al del humano moderno que al de los grandes simios. La coincidencia en la forma del hombro de Selam y Lucy que muestra la conservación de la adaptación a la trepa, indica que esta característica es propia de la especie y no está relacionada con la ontogenia. El hombro de Kudanuumuu es más derivado y evidencia una manipulación incipiente. Según Campbell Rolian y Adam D. Gordon (2013) las proporciones de la mano en Au. afarensis, particularmente los metacarpianos, son intermedias entre las de gorilas y seres humanos. Funcionalmente, estos resultados sugieren que Au. afarensis no podía producir agarre de precisión con la misma eficacia que los humanos modernos, lo que puede explicar en parte la ausencia de la tecnología lítica en este taxón fósil. Por el contrario, Melillo (2015a) y (Melillo, 2015b) considera que la escápula de afarensis muestra un compromiso adaptativo entre la arbolaridad y el uso de herramientas. 
    • Para C. Owen Lovejoy afarensis es un bípedo exclusivo. Los rasgos que sugieren un desplazamiento arbóreo serían plesiomorfias indicativas solo de una historia arbórea.
Los seres de Hadar son una muestra excelente de la evolución en mosaico:
-       Algunos rasgos, como la cadera, indican una proximidad notable respecto de los homínidos posteriores.
o    AL 333-160, un cuarto metatarsiano del pie izquierdo datado en 2,3 Ma plano, similar al humano moderno, mientras que en los grandes simios es curvo.
-       Otros, como el hombro, la longitud de las extremidades anteriores o el cráneo pequeño y robusto, son signos de la presencia de caracteres primitivos.
-       Lucy, AL 333-160 y Kadanuumuu proporcionan la prueba irrefutable de que en el proceso de evolución primero fue la locomoción y mucho después las capacidades craneales.
De izquierda a derecha, arcadas dentales inferiores de ramidus, anamensis y afarensis.

Modos de vida.

Los hallazgos en los esqueletos muestran que se trataba de una especie que caminaba erguida sin nudilleo pero que también trepaba a los árboles. Lo más probable es que vivieran en pequeños grupos con cierta colaboración entre los individuos (José Enrique Campillo, 2005), durmieran en nidos construidos en los árboles con ramas y en cuevas poco profundas y utilizaran palos y piedras sin manufacturar como instrumentos. Desconocían el uso del fuego. Las débiles crestas sagitales suponen que no tenían un potente aparato masticador, si bien parece que los productos duros y abrasivos iban cobrando importancia.
Hábitat: orillas lacustres con vegetación boscosa y zonas abiertas en mosaico, lo que sugiere que afarensis exploraba distintos hábitats (Aiello y Andrews, 2000; Denise F. Su y Terry Harrison, 2014). Se trata del mismo hábitat en el que vivió su cronoespecie predecesora, Australopithecus anamensis. A pesar de que el paisaje no había cambiado, la dieta de afarensis aumentó en variedad. Su alimentación, oportunista, estaba compuesta en gran parte por vegetales, pero también por huevos, reptiles, termitas e insectos diversos. La enzima trehalasa está presente en nuestro intestino y sirve para digerir el azúcar trehalosa, abundante en los caparazones de los insectos. Según Wynn, Cerling, Sponheimer et al (2013), Wynn et al (2016), además de hojas y frutas se alimentaba de grandes cantidades de pastos C4 y juncias (un 22% en promedio); también consumía algunas plantas suculentas. En el análisis de microdesgaste realizado por Lucas K. Delezene et al (2013), no se hallaron pruebas de que afarensis procesara alimentos duros o de que la función del P3 inferior cambiase a lo largo del tiempo.

Philip L. Reno et al (2010) tras estudios de medida de los esqueletos, dedujeron un mayor dimorfismo sexual que en Ardipithecus. Creen, junto con Lovejoy, que este aumento del dimorfismo es producto de la selección sexual. Mientras las hembras escogerían machos más grandes, que garantizaban mejor defensa y acceso a los recursos en el marco de una expansión de los australopitecinos con competencia interespecífica, los machos preferirían hembras más pequeñas, con menor consumo de alimentos. La competencia entre machos queda descartada debido a que no hay indicios de la misma en Ardipithecus.

Esqueleto del chimpancé
Comparación de Homo sapiensAustralopithecus afarensis y chimpancé. Ward y Hammond, 2016

Discusión filogenética

En cuanto a su origen, la relación con anamensis parece clara.

Skelton y McHenry, 1992, en su análisis cladístico, consideraron que afarensis pudo haber evolucionado a una especie desconocida, similar a aethiopicus en algunos rasgos no relacionados con el aparato masticador. Esta especie sería la ancestral de aethiopicus, africanus, Homo y resto de Paranthropus.
  • Strait et al (1997) y Grine (2000) proponen que afarensis evolucionó a una especie similar a africanus, con  rasgos primitivos, de la que por un lado surgiría africanus como rama muerta y por otro un ancestro común a Homo y Paranthropus. En consecuencia, para conservar la monofila de los géneros, clasifican afarensis dentro de Praeanthropus.
Posición filogenética de afarensis. Donald Johansson, 2016.

Cabe preguntarse en qué medida cabe incluir en la misma especie ejemplares de Laetoli y Hadar, muy separados entre sí, además de una distancia en el espacio de 1.800 km., y en el tiempo de 0,8 Ma.
  • Tobias (1980) sostuvo sin éxito que todos los ejemplares de Laetoli, Hadar, Sterkfontein y Makapansgar pertenecen al Australopithecus africanus de Dart, aun cuando se puedan identificar subespecies.
  • Poirier (1987) opinaba que ver en la muestra de Hadar una o varias especies depende de cuánta variabilidad morfológica debe permitirse dentro de una especie y cuánta variabilidad morfológica puede explicarse por dimorfismos sexuales.
    • Conroy (2005) reconoce la posibilidad de dos especies, una de las cuales daría lugar a boisei.
    • Olson (1985) atribuyó las diferencias a presiones selectivas.
      • Algunos ejemplares habrían desarrollado especializaciones que permitirían clasificarlos como miembros del clado Paranthropus. De este modo, la idea de que la separación entre Paranthropus y Homo ocurrió hace 2,5 Ma, quedaría destruida porque los ejemplares robustos de Hadar tendrían al menos 3 Ma.
  • En 1994 Kimbel, Johanson y Rak describieron el ejemplar llamado el hijo de Lucy, de 3 Ma, de cráneo muy ancho pero cuerpo mandibular menos robusto que el promedio. Este ejemplar apoya la hipótesis de una especie única muy variable. Otros hallazgos recientes hablan a favor de unos dimorfismos sexuales grandes.
    • White y Johanson han encontrado fósiles con un amplio rango de variación de tamaño en el mismo yacimiento y con una datación en un periodo corto de tiempo. Un fémur largo muestra las mismas adaptaciones que el fémur corto de Lucy.
    • En todo el espectro de hábitats se encuentran tanto individuos grandes como pequeños.
    • William H. Kimbel (2007) piensa que la especie ofrece un dimorfismo sexual grande junto con una tendencia anagenética al incremento de tamaño del cráneo. Este aumento de tamaño se produce con una gran variedad morfológica propia de una evolución en mosaico. Por otra parte las calvarias de machos jovenes son difícilmente distinguibles de las de hembras adultas.
Rak et al (2007) vinculan los afarensis con Paranthropus robustus, debido a que sus ramus mandibulares son iguales (sinapomorfia) y similares a los de los gorilas (homoplasia).

La opinión más generalizada es considerar una única especie antecesora de todos los homínidos posteriores (Lewin y Foley, 2004; Boyd y Silk, 2004; Harmon, 2006; Donald Johanson, 2016).


Adam van Arsdale: Australopithecus afarensis






Bibliografía:             
  • White, Tim D., and Gen Suwa. "Hominid footprints at Laetoli: facts and interpretations." American Journal of Physical Anthropology 72.4 (1987): 485-514. 
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  • Leakey, Mary Douglas, and John Michael Harris. Laetoli, a Pliocene site in northern Tanzania. Clarendon Press. Oxford University Press, 1987. 
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  • Raichlen, David A., et al. "Laetoli footprints preserve earliest direct evidence of human-like bipedal biomechanics." PLoS One 5.3 (2010): e9769.
  • Stern Jr, Jack T., and Randall L. Susman. "The locomotor anatomy of Australopithecus afarensis." American Journal of Physical Anthropology 60.3 (1983): 279-317. 
  • Kimbel, William H., et al. The skull of Australopithecus afarensis. Oxford University Press, 2004. 
  • Ward, Carol V. "Interpreting the posture and locomotion of Australopithecus afarensis: Where do we stand?." American journal of physical anthropology119.S35 (2002): 185-215. 
  •  Johanson, Donald C., et al. "Morphology of the Pliocene partial hominid skeleton (AL 288‐1) from the Hadar formation, Ethiopia." American Journal of Physical Anthropology 57.4 (1982): 403-451.
  • Alemseged, Zeresenay, et al. "A juvenile early hominin skeleton from Dikika, Ethiopia." Nature 443.7109 (2006): 296-301. 
  •  McPherron, Shannon P., et al. "Evidence for stone-tool-assisted consumption of animal tissues before 3.39 million years ago at Dikika, Ethiopia." Nature466.7308 (2010): 857-860. 
  • Wynn, Jonathan G., et al. "Geological and palaeontological context of a Pliocene juvenile hominin at Dikika, Ethiopia." Nature 443.7109 (2006): 332-336.


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Nuevos fósiles de afarensis de Nefuraytu, Woranso-Mille, Afar, Etiopía

Fósiles de Australopithecus afarensis procedentes de Nefuraytu, Woranso-Mille, Afar, Etiopía, con una datación de hace 3,330-3,207 Ma.
a, b, c y d: NFR-VP-1/29.
e: NFR-VP-1/2
f: NFR-VP-1/58
g: NFR-VP-1/213
Yohannes Haile-SelassieStephanie M. MelilloTimothy M. RyanNaomi E. LevinBeverly Z. SaylorAlan DeinoRonald MundilGary ScottMulugeta Alene y Luis Gibert presentan una descripción comparativa de nuevos fósiles de Au. Afarensis hallados en Nefuraytu, Woranso-Mille, Afar, Etiopía, con una datación de hace 3,330-3,207 Ma.
  • NFR-VP-1/29, es una de las mandíbulas más completas asignadas a la especie hasta el momento. Es una de las mandíbulas de mayor tamaño atribuidas a Au. Afarensis por lo que probablemente perteneció a un macho. Presenta casi todas las características arcaicas distintivas documentadas para Au. Afarensis. Conserva los dientes izquierdos I2, P4 y M3; y los derechos P4 y M3.
  • NFR-VP-1/2, es una corona completa sin erupcionar de un M1 inferior derecho.
  • NFR-VP-1/58, es una corona de M2 o M3 inferior derecho.
  • NFR-VP-1/96: Mitad lingual extremadamente desgastada de un canino inferior.
  • NFR-VP-1/213: Es una corona de un M3 superior derecho.
  • NFR-VP-1/214: pequeño fragmento de un hueso frontal.
Estos hallazgos confirman la proximidad espacial y temporal con otros taxones de hominini del Plioceno medio, como el representado por el pie de Burtele (BRT-VP -2/73) y Australopithecus deyiremeda.

Australopithecus afarensis

Estratigrafía de Nefuraytu.
Localización de Nefuraytu.