viernes, 26 de junio de 2015

El dominio del fuego

Primeras evidencias de uso del fuego. L. Attwell et al, 2015.

El dominio del fuego representó una mejora importante en las estrategias de subsistencia. Permitió tratar los alimentos, alargar las horas de luz, calentar y ahuyentar a los animales. Además, fue un factor de concentración de las actividades domésticas contribuyendo a la socialización y al desarrollo del lenguaje articulado. Su papel fue fundamental en la encefalización, hominización y colonización europea y centroasiática. Sin embargo, el uso sistemático del fuego en África, Asia y Europa no parece generalizarse hasta hace 0,2 Ma. Cabe preguntarse qué puede explicar un lapso tan grande entre las primeras utilizaciones esporádicas y esta generalización.

Es razonable suponer que los primeros Hominini sufrían los incendios que de forma natural suelen producirse en los pastizales (Hipótesis del primate pirofílico. Parker et al, 2016). Distintas observaciones en los chimpancés de Fongoli, Senegal (Pruetz y LaDuke, 2010) sugieren que esta familiaridad básica pudo ir acompañada de la capacidad de inferir el movimiento de los incendios y alterar el comportamiento en consecuencia. Durante los últimos 8-6 Ma, pudo surgir la capacidad de mantener esos incendios en el tiempo para aprovechar la luz y el calor. Es casi imposible reconstruir esta primera etapa en nuestra relación con el fuego y sigue siendo muy especulativa.

La intencionalidad en el uso del fuego es evidente cuando encontramos hogares con un perímetro delimitado por piedras o cuando se preparan en oquedades previamente excavadas en el suelo.
En Koobi Fora, un hogar, hallado al lado de herramientas líticas tipo Karari, fue datado en 1,6 Ma. Para Randy Bellomo  (Bellomo, 1991, 1993, 1994; Bellomo y Kean, 1994), tiene un origen humano. Su función debió de relacionarse con el calor, la luz y la protección contra los depredadores, ya que no hay herramientas ni restos óseos quemados.

Con esa misma datación, también hay indicios de uso del fuego (arcillas quemadas) en Chesowanja (Kenia; Gowlett et al, 1981).

También se ha informado el hallazgo de rocas quemadas en Gadeb y otras localidades aisladas del Middle Awash (Barbetti et al, 1980; Clark y ​​Harris, 1985).

En 1988, C. K. Brain y Andrew Sillen descubrieron en Swartkrans (Sudáfrica) fragmentos de huesos de antílope, jabalí, cebra y mandril aparentemente quemados, datados en 1,4 Ma pero la cueva es descendente y pudieron haber llegado desde fuera en un momento más reciente. En el mismo nivel sólo se encontraron parántropos, pero la identidad de los Hominini que usaron el fuego no está del todo clara porque en un nivel superior se han encontrado restos de Homo. Brain y Sillen consideran insuficientes los indicios disponibles para poder asignar el control del fuego a una especie u otra (Gómez de la Rúa y Díez Martín, 2009; Menéndez et al. 2011).

En la cueva Wonderwerk (África del Sur) se han hallado restos de huesos y plantas quemadas, datados en 1 Ma en diferentes lugares, 30 m hacia el interior (Francesco Berna et al, 2012). En la unidad 9b hay también restos de fuego. La unidad fue datada en 1,7 Ma, pero esta datación es inconsistente con las herramientas achelenses halladas en el estrato 10.

En 2011, Michael Walker presentó los resultados del estudio de los restos de cenizas y huesos calcinados y sílex moldeado por el calor de la Cueva Negra (Río Quípar, Caravaca de la Cruz, Murcia, España) datados en 0,80 Ma (Walker et al, 2016; Rhodes et al, 2016).

Gesher Benot Ya’aqov, en el Valle del Jordán, data de 0,79-0,6 Ma. El más antiguo hogar, comunmente aceptado, con concentración de madera quemada y grupos aislados de herramientas achelenses de sílex quemadas (Goren-Inbar et al, 2000, 2002, 2004; Alperson-Afil y Goren-Inbar, 2006; Alperson-Afil et al, 2007; Alperson-Afil y Goren-Inbar, 2010).  Los análisis de termoluminiscencia indican que madera y artefactos de pedernal fueron quemados continuamente a lo largo de 100 ka y la distribución de los restos líticos sugiere la utilizaciñón de áreas específicas para la quema.

El yacimiento de Chu-ku-tien (o Zhoukoudian, China), datado en 0,78-0,68 Ma (Rolland, 2004) presenta huesos, conchas, cáscaras de huevo y herramientas líticas quemados y restos de lo que podrían ser hogares (Maohua Zhong et al, 2014; noticia de prensa, 2015) asociados con Homo erectus. Breuil y Lantier (1959) interpretaron la acumulación de calotas del yacimiento como un tipo de canibalismo ritual. Para Binford y Ho (1985) el fenómeno debe atribuirse a las hienas y a la meteorización. Pero los fuegos no pueden ser atribuidos con seguridad a los humanos debido que grandes carnívoros ocupaban la cueva en aquel tiempo (Boaz et al, 2000) y a la ausencia de cenizas o carbones (Weiner et al, 1998).

En la cueva de Panxian Dagong (Guizhou, China) se han recuperado restos faunísticos y líticos junto a evidencias incontestables del uso del fuego: carbones, huesos quemados y cenizas. La abundancia de restos apendiculares y craneales de animales de gran talla se debe a un transporte selectivo por parte de los homínidos (Miller-Antonio et al, 2000). Los restos líticos son de mediocre calidad y se cree que las herramientas líticas fueron sustituidas por dientes de grandes ungulados y por bambú. Este yacimiento demuestra que el erectus fue capaz de desarrollar estrategias cinegéticas complejas.

A partir de 0,45 Ma, las evidencias de hogares se hacen comunes en toda Europa.

  • Menez-Dregan (costa atlántica francesa) ha proporcionado diversos hogares asociados a útiles achelenses. Concentración de carbones y huesos quemados de rinoceronte rodeados por un círculo de piedras. 0,465-0,380 Ma (Mercier et al, 2004).
  • En Beeches Pit (Suffolk, Este de Inglaterra) se han localizado diversos hogares con restos de huesos y sedimentos quemados, así como algunos sílex sometidos a 400ºC de temperatura, con una datación de 0,4 Ma (Preece et al, 2006). La distribución de los artefactos sugiere un hogar central alrededor del cual se fabricaban herramientas. 
  • Aroeira (Portugal). Huesos quemados en un contexto bien definido. Doura et al, 2017.
  • En 1995 Hartmut Thieme excavó el yacimiento de Schöningen (sur de Alemania) hallando restos de utilización de fuego hace 0,4 Ma (Thieme, 2005).
  • Bilzingsleben (Alemania). Indicios de uso de fuego datados en 0,37 Ma (Mania y Mania, 2005).
  • En Terra Amata (Niza) Henry de Lumley documentó un círculo de piedras rodendo una oquedad de 30 cm de diámetro en cuyo interior aparecieron restos de ceniza y carbón.
  • En Vertesszöllos (Hungría) apareció un pequeño hogar en forma de cubeta y sobre él, huesos quemados y carbones. Ha sido datado en 0,38 Ma. Dudoso.
  • En la Cueva del Ángel (España), existe un depósito arqueológico con una gran amplitud cronológica que se situaría entre los 0,48-0,1 ka. La estratigrafía que es visible en más de seis metros de potencia, no parece mostrar periodos de interrupción del hábitat humano, muy al contrario, la superposición de hogares en la misma -que pueden llegar a alcanzar hasta los 60 cm. de espesor- confirman que las perduraciones son muy importantes.
  • Los hogares de la Cueva Bolomor, España se han datado en hace 0,23 Ma (Peris et al, 2012). Las fogatas no fueron de larga duración y no se repitieron exactamente en los mismos puntos. El tiempo entre cada fuego varió y las características de la zona sugieren que eran utilizados para la subsistencia.
Según Ron Shimelmitz et al (2014), mientras que los homínidos podrían haber utilizado fuego de vez en cuando, tal vez de manera oportunista, desde hace algunos millones de años, sólo se convirtió en un elemento constante en las adaptaciones de comportamiento durante la segunda parte del Pleistoceno Medio. Las piedras quemadas en una secuencia de 16 m de profundidad de los yacimientos arqueológicos en Cueva Tabun, Israel, junto con los datos del registro arqueológico levantino, demuestran que el uso regular o habitual de fogatas se desarrolló en esta región hace entre 350-320 ka.

Yacimientos europeos con indicios de uso del fuego (Wil Roebroeks y Paola Villa, 2011, con el añadido de Aroeira):

Yacimiento Datación
Fuentenueva 3 (España)  1.2-1.4 Ma
Barranco Léon (España) 1.2-1.4 Ma
Atapuerca Sima del Elefante, TE7-TE16  (España) 1.2 a 0.78 Ma
Atapuerca Gran Dolina TD4-TD10 (España) c.990 a MIS11/9
Vallparadis, unit 7 (España) c. 800 ka
Happisburgh 3 (Inglaterra) c. 800 ka
Pakefield (Inglaterra) c. 700 ka
Venosa Notarchirico (Italia) 640 ± 70 ka
Isernia (Italia) 606 ± 2 ka
Treugol´naya Cave, layers 7a-4b (Northern Caucasus, Rusia) MIS 15-11
Kozarnika, layers 13-11a (Bulgaria) > 500 ka
Visogliano, layers 44-41 (Italia)  MIS 13 o 11
Boxgrove (Inglaterra) MIS 13
High Lodge (Inglaterra) MIS 13
Miesenheim I (Alemania) MIS 13
Arago, layers D-Q (Francia) MIS 10-14
Beeches Pit, beds 3b, 5 and 6 (Inglaterra)
Aroeira (Portugal)
MIS 11
MIS 11
Schöningen13 I (Alemania) MIS 9-11
Schöningen 13 II-4, the spear site (Alemania) MIS 9-11
Vérteszöllös (Hungría) MIS 9-11
Bilzingsleben (Alemania) MIS 9-11
Barnham (Inglaterra) MIS 9-11
Lunel Viel (Francia) MIS 9?
Terra Amata (Francia) 380 ± 80 ka (ESR) 239 ± 40 ka (TL) 
Petit Bost layer 2 (Francia) MIS 9/8
Orgnac 3, layers 2, 6 (Francia) MIS 9 and 8
Les Bosses (Francia) MIS 8?
Rozumice site C, layers 10, 7 and 4 (Polonia) MIS 8 (dataciones OSL)
Payre, units G, F (Francia) MIS 8 final, MIS 7
Grotte Vaufrey, layer VIII (Francia)  MIS 7
Maastricht-Belvédère Unit IV (Holanda) MIS 7 
Menez Dregan layer 4c-5 (Francia)  MIS 7
Ehringsdorf (Alemania) MIS 7
Campitello Quarry (Italia) MIS 7 final
Biache-Saint-Vaast (Francia), layer IIa and D1 MIS 7
Pech de l'Aze II, layer 7, levels b and c (Francia) MIS 6 o 8
La Cotte de St. Brelade, layers C-D (Jersey Islands, U. K.) MIS 7-6
Bau de l'Aubesier, layer H-1 (Francia) MIS 7-6
Pontnewydd (Inglaterra) MIS 7-6
Bolomor, Layers XIII, XI, IV, II  (España) MIS 7-5e
Port Pignot, fossil beach at 9-13 m asl (Francia) MIS 7 final-MIS 6
Grossoeuvre, two occupation levels in a doline (Francia) MIS 7 final; MIS 5
La Roche Gélétan (Francia)  MIS 6
Lazaret cave (Francia) MIS 6
Barbas I , layer C'3 (Francia)   MIS 6
Therdonne N3 (Francia) MIS 6
Gouberville, two occupation levels (Francia) MIS 6
Combe Brune (Dordogne, Francia) MIS 6
Moravský Krumlov IV (República Checa) MIS 6
Theopetra Cave, Unit II  (Grecia) MIS 5e
Wallertheim A (Alemania) MIS 5e
Neumark Nord 2 (Alemania) MIS 5
Taubach (Alemania) MIS 5
Villiers-Adam (Francia) MIS 5
Moula-Guercy, level XV (Francia) MIS 5
Grand Abri aux Puces (Francia) MIS 5
Grotte Vaufrey layer IV (Francia) MIS 5
Bau de l'Aubesier, layer IV (Francia)  MIS 5
Kůlna, level 6-11 (República Checa) MIS 5
Fresnoy-au-Val, series 2 (Francia)  MIS 5
Molinons, level A (Francia) MIS 5
Tönchesberg 2B (Alemania) MIS 5
Remicourt (Bélgica) MIS 5
Les Forets (Francia) MIS 5
Riparo del Molare, levels 48 and 49 (Italia)  MIS 5
Grotta Grande di Scario, level 8 (Italia) MIS 5
Les Canalettes, layers 2-4 (Francia) MIS 5
Balver Höhle (Alemania) MIS 5
Königsaue A & B (Alemania) MIS 5 (estratigrafía)
Abri du Rozel (Francia) MIS 5 d-c
Grotta dei Moscerini (Italia) MIS 5c a MIS 4
Buhlen "Unten" (Alemania) MIS 5
Seclin, layers D7 and D4 (Francia) MIS 5c
Pech de l'Aze IV layer 8 (Francia) MIS 5c
Berigoule, levels I-II (Francia) MIS 5 final
Pié-Lombard (Francia)  MIS 5 final
Abri du Maras, layers 8-1 (Francia) MIS 5 final a MIS 3
Buhlen "Oben" (Alemania) MIS 5a-3
Roc de Marsal (Francia) MIS 5a a MIS 3
Saint-Vaast-la-Hougue (Francia) MIS 5-4
Baume Vallée (Francia) MIS 5a
Lakonis (Grecia) MIS 5-3
Grotte de Cotencher (Suiza) MIS 5-3
Combe Grenal, (Francia) MIS 5-3
Schafstall (Alemania) MIS 5-3
Göpfelsteinhöhle (Alemania) MIS 5-3
Port Racine (Francia) MIS 5 final/MIS 4
Sesselfelsgrotte, Layers M-G (Alemania) MIS 5 a 3
Saint-Marcel, layers u-e (Francia) MIS 5 (layer u) a 3 (layers h-g, e-f)
Beauvais, layers C1 and C2  (Francia) MIS 4/3
Abri du Brugas layer 4 (Francia)  MIS 4/3
Vilas Ruivas (Portugal)  MIS 4/3
Baume des Peyrards, upper levels (Francia) MIS 4/3
La Combette, layer D, E, F/G (Francia) MIS 4/3
La Roquette II, layers 2 and 3 (Francia)  MIS 4/3
Abric Romaní (España) MIS4 final -MIS 3 (60 a 40 ka cal BP)
Grotte XVI, Layer C, Francia MIS 4
Les Pêcheurs, sector 4, level 2 (Francia) MIS 4
Grotte du Renne, Arcy-sur-Cure, XIV-XI (Francia) MIS 3
Grotte du Bison, Arcy-sur Cure, layer I3 (Francia) MIS 3?
El Castillo Cave, layer 20 (España) MIS 3; datado por  AMS 43.3 ± 3.8 BP
Gorham cave (España) MIS 3 secuencia datada entre 51 y 30-32 ka
Grotte Mandrin, level 6 (= top of layer E)  (Francia) MIS 3 (c. 38/39 ka)
Vanguard Cave, upper unit  (España) MIS 3 (45-49 ka, dataciones 14C AMS y OSL)
Pech de l'Azé I, Layer 4 (Francia) MIS 3 (44.5-48.1 14C cal BP)
Axlor, level N (España) MIS 3
Espagnac (Francia) MIS 3
Fonseigner (Francia) MIS 3
Ioton, layer Ag (Francia) MIS 3
Bockstein III (Alemania) MIS 3
Mauran (Francia) MIS 3, dataciones ESR, 65-45 ka
El Salt, layers XII-IX and VIII-V (España) MIS 3
Abric del Pastor (España) MIS 3
Esquilleu Cave, units C and B (España) MIS 3
Mujina Pećina, level D2 (Croacia) MIS 3
Piekary IIa, layers 7c-a (Polonia) MIS 3
Klissoura Cave, layers VI-XX (Grecia) MIS 3
Feldhofer Grotte (Alemania) MIS 3
Hortus (Francia) MIS 3
Cantalouette II (Francia) MIS 3
Jonzac, unit 8 Denticulate Mousterian, and unit 4 MTA (Francia) MIS 3
Saint-Brice-sous-Rânes (Francia) MIS 3
Grotte du Noisetier, Layer 1 (Francia) MIS 3
La Rochette, layer 7 (Francia) MIS 3
Castelcivita, Mousterian excavation levels 19, 20, 21, 26, 27 (Italia) MiS 3
Oscurusciuto, units 7 and 9 (Italia) MIS 3
Ranc de l'Arc, layers 4 and 5 (Francia)  MIS 3
Le Moustier, Layers G-J  (Francia) MIS 3
La Quina,coupe Nord, layers 8 and 6 (Francia) MIS 3
Barbas III, layer C4 (Francia) MIS 3
Saint-Césaire, layers 12-10 (EGP-EGPF) Denticulate Mousterian (Francia) MIS 3
Ripiceni Izvor, level III-IV (Rumania)  MIS 3
Gabasa Cave, level g (España) MIS 3
Kabazi V, units II and III (Crimea, Ucrania) MIS 3
Molodova I and V (Ucrania) MIS 3
Ksiecia Jozefa, layer III (Polonia) MIS 3
Divje babe 1, layers 6,8 and 10/11 (Eslovenia) MIS 3
Roca dels Bous, level 10 (España) MIS 3
Higueral de Valleja Cave, layers VI a VIII (España) MIS 3 temprano
La Folie (Francia) principios de MIS 3
Champlost (Francia) MIS 3

La cerámica hallada más antigua apareció en la cueva Xiarendong, China, datada en 20 ka (Xiaohong Wu el al, 2012) y pudo tener uso culinario. Pero la cerámica no es una condición necesaria para la cocina. Para la cocción pudieron usarse recipientes de piel o de intestinos suspendidos sobre el fuego.

L Attwell et al (2015) resumen las consecuencias de la utilización del fuego.

  • Fotoperiodicidad.
    • Según Burton (2009) la luz del fuego, mediante la ampliación de las horas del día, pudo tener consecuencias fisiológicas para los ciclos diarios y anuales. La luz azul (446-477 nm) tiene un gran efecto sobre los ritmos circadianos humanos (Lockley et al, 2003): una exposición de 1,5 horas es suficiente para modificar el reloj interno en 3 horas (aunque la intensidad de la luz es también importante). La luz azul se encuentra en la base de
      una llama.
      • Pudo influir en la extensión en los humanos del periodo reproductivo, al contrario que los chimpancés, que concentran los nacimientos en la estación húmeda, cuando los recursos son más abundantes.
      • La melatonina está regulada por la luz, que suprime su producción. Disponemos de una evidencia creciente en pequeños mamíferos e insectos de que el fotoperiodo se transmite a la siguiente generación durante el desarrollo fetal a través de los patrones de secreción de la melatonina materna (Goldman, 2003), pero esto aún no se ha demostrado en los seres humanos (Wehr, 2001).
        • En monos rhesus, la pubertad está provocada por el alto nivel de melatonina cuando los días son cortos (Wilson y Gordon, 1989; Wilson et al, 1988). 
        • En los seres humanos, los días con más horas de luz pueden reducir la edad de la menarquia (Dossus et al, 2013).
        • La melatonina también induce el sueño (Cajochen et al, 2003) y la falta de la misma puede resultar en trastorno del sueño o un cambio en el patrón de sueño (por ejemplo Ried y Zee, 2005; Dumont y Beaulieu, 2007). 
        • El Trastorno Afectivo Estacional (SAD), también se ha relacionado con la exposición a la luz que produce niveles de melatonina más altos de lo normal (Rosenthal et al, 1984; Wehr et al, 2001).
        • En los seres humanos, la melatonina suprime las contracciones uterinas (Olcese et al, 2013).
  • Interacciones sociales.
    • El calor y la luz de una fogata proporciona un punto focal natural para las reuniones sociales a salvo de los depredadores (Rolland, 2004). La hipótesis del cerebro social sugiere que el tamaño del cerebro aumentó por las exigencias de un grupo de gran tamaño, con la necesidad de procesar más información sobre la identidad, la reputación y las lealtades (Dunbar, 1998). 
    • El mantenimiento de una fogata es demasiado exigente para una sola persona y requiere cooperación mientras que permite a otros muchos tener acceso a ella. Esta forma de cooperación requiere la comprensión de un objetivo común, la capacidad de organizar la división del trabajo y la cooperación planificada para garantizar la recogida de combustible y la continuación de la llama (Tomasello, 2009; Twomey, 2013). La evidencia de Beeches Pit sugiere que hace 0,4 Ma el fuego no podría ser encendido intencionadamente y por lo tanto era necesario su mantenimiento durante largos períodos de tiempo (Preece et al, 2006). El fuego se obtenía quizá de otros grupos, lo que pudo afectar al desarrollo de redes sociales (Gamble, 1999).
  • Migraciones.
    • El fuego pudo permitir la dispersión de los hominini hacia el norte, con climas más fríos y su supervivencia durante los períodos glaciales (Gamble, 1999; Gowlett, 2006) gracias a la descongelación de alimentos (Brace 1999) y al mantenimiento del calor mientras dormían (Wrangham y Carmody, 2010), pero esta hipótesis no está confirmada por el registro arqueológico. No hay evidencia, por ejemplo, del uso del fuego en Dmanisi.
      • Es posible que los primeros Homo en llegar al norte de Europa lo hicieran durante un período interglaciar con un clima relativamente suave, por lo que el fuego no fue una necesidad (Gowlett, 2001). Cuando una glaciación comenzó a reducir la temperatura se habría planteado problemas significativos para el mantenimiento de la temperatura corporal y la recogida de alimentos y otros recursos. En ese momento, pudieron actuar presiones selectivas para el control de fogatas (Odling Smee et al, 2003). Por otra parte, las adaptaciones a climas frías incluyeron la práctica cultural del vestido,
    • La aparición simultánea del uso del fuego en el Levante Mediterráneo y Asia Oriental y más tardía en Europa, sugiere tres posibles escenarios:
      1. el uso del fuego no acompañó las primeras migraciones y surgió en Europa y Asia in situ en diferentes momentos (por ejemplo Roebroeks y Villa, 2011).
      2. el uso del fuego acompañó las primeras migraciones pero fue olvidado o practicado tan efímeramente que no dejó ninguna huella observable.
      3. el uso del fuego acompañó las primeras migraciones. pero no está representado en el registro arqueológico.
  • Cocina
    • El calor es un producto importante del fuego que puedo haber tenido un efecto evolutivo a través de su uso en la cocina, mejorando la digestión (Milton, 2000) y la palatabilidad de alimentos de origen animal, lo que resultaría en una mayor obtención de energía y dieta de calidad (Aiello y Key, 2002; Carmody y Wrangham, 2009; pero no en la carne, por la licuación y pérdida de la grasa y la formación de compuestos indigestibles por las reacciones de Maillard), mitigado los efectos de las sustancias tóxicas de muchas plantas y tubérculos (Wrangham y Carmody, 2010). En general, el efecto probable sería  una ampliación del nicho de la dieta  (Leopold y Ardrey, 1972; Alperson-Afil y Goren-Inbar, 2006; Gowlett, 2006) y un cambio en las presiones de selección sobre el aparato digestivo y el sistema masticatorio (Wrangham, 1984). 
    • El cocinado puede matar los patógenos, lo que reduce los costos de la reacción inmune de ingestión.
    • Aiello y Wheeler (1995) sugieren en su Hipótesis del Tejido caro que la expansión del cerebro hace alrededor de 1,5 Ma y luego hace 0,5 Ma se produjo gracias a la reducción de otro tejido metabólicamente caro, como es el intestino. Esto estaría relacionado con la introducción de una dieta de mayor calidad y más fácil digestión. Navarrete et al (2011) no encontraron corrrelación en mamíferos entre los tamaños del cerebro y del tracto digestivo, pero sí notaron que el tamaño del cerebro se correlaciona negativamente con los depósitos adiposos, que son caros de mantener. Por comparación con otros primates, los humanos disponemos de una significativamente mayor cantidad de tejido adiposo, especialmente durante la infancia, y menos músculo, pero también un gran cerebro (Vasey y Walker, 2001; Leonard et al, 2007; Snodgrass et al, 2009). Para que pueda darse esta excepción en los humanos fue necesario un ahorro de energía. Entre una serie de comportamientos propuestos y adaptaciones, está incluida la bipedación, un medio de locomoción más eficiente que el cuadrúpedo del resto de los primates, lo que sugiere que los humanos soportamos grandes depósitos de grasa porque son menos caros de llevar. La energía que proporcionan estas reservas adiposas es probable que sea una de las condiciones que permitieron un cerebro grande (Adrienne L. Zihlman y Debra R. Bolter, 2015). Esta visión renovada no resta importancia al cambio en la dieta inducida por el fuego.
    • El cocinado de los alimentos pudo haber contribuido a la reducción del tamaño del canino y molares (Lieberman et al, 2004) y del volumen oral y tamaño facial, así como al aumento de las amilasas salivares para digerir los almidones en la boca (Hardy et al, 2015) y una reducción de la miosina muscular en la mandíbula muscular ya que se requiere menos fuerza para masticar los alimentos (Lucas et al, 2006; para el mecanismo genético implicado, Stedman et al, 2004; McCollum et al, 2006).
      • Un punto de vista opuesto, considera que la evolución de la morfolgía cráneo-dental hace 1,5 Ma está influenciada en mayor medida por el consumo de carne gracias al carroñeo. La segunda fase rápida de encefalización, hace 0,5 Ma, sí estaría relacionada con la cocina (por ejemplo, Aiello y Wheeler, 1995).
    • El cocinado influye en la expresión genética, sobre todo de genes que se expresan en el hígado. Estos genes han sido seleccionados positivamente en los humanos actuales y también en denisovanos y neandertales (Carmody et al, 2017). En un estudio del cálculo dental de ATE 9-1, un fragmento de mandíbula datado en 1,2-1,1 Ma, de la Sima del Elefante de Atapuerca no se hallaron evidencias de cocinado de alimentos (Hardy et al, 2016).