martes, 13 de enero de 2015

El achelense en Asia

En las interpretaciones más generales de la evolución de nuestros antepasados durante el Pleistoceno Inferior y Medio, se suelen dar por coincidentes estos tres acontecimientos:
  • La aparición del Homo erectus
  • La cultura achelense.
  • La primera salida de los homínidos fuera del continente africano.
Esos tres episodios estarían relacionados entre sí, de tal suerte que el abandono de África enfrenta a los seres del grado erectus con climas fríos a los que se adapta gracias a las novedades culturales ligadas a la tradición achelense o a otros hallazgos realizados en la misma época como el control del fuego. Pero ese esquema elegante tropieza, a poco que se profundice en él, con numerosos baches. El primero de ellos tiene que ver con la imposibilidad de relacionar de forma biunívoca tradiciones culturales y especies de homínidos. La coincidencia común de útiles olduvaienses y achelenses durante un largo período de tiempo obliga a pensar que las industrias no son pautas fijas que una población en concreto deba seguir de manera obligada. Existen bastantes ejemplos de una especie de “marcha atrás” mediante la aparición de tallas simples en épocas y lugares que corresponden a una industria mucho más avanzada, dando lugar a un anacronismo que intriga siempre a los arqueólogos. En varias islas del Mediterráneo hay presencia de tallas de piedra cuya morfología corresponde a la antiquísima tradición olduvaiense.
Como sostiene Roebroecks (1994), las herramientas de piedra carecen de valor cronológico. Baste con recordar que en Europa la tradición clactoniense de lascas y hachas primitivas guarda una semejanza estrecha con los útiles olduvaienses pero corresponde a una época mucho más tardía.

Por lo que hace al oriente asiático, la forma tradicional de ver las cosas apuntaba a la existencia allí de una industria semejante a la clactoniense, sin bifaces achelenses, durante todo el desarrollo de los homínidos del grado erectus en Java y China. Esa idea condujo a Hallam Movius (1948) a establecer una frontera ideal, la Línea de Movius, que separaría a guisa de barrera tecnológica a los erectus asiáticos. No se trata de una barrera absoluta. Se han encontrado bifaces en distintos lugares de Asia, pero siempre con unas fechas imprecisas. Para Movius esta diferencia se debe a que el Este de Asia es una región marginal de la evolución biológica y cultural de la humanidad que de alguna manera se separó de la corriente principal del desarrollo humano y mantiene la tecnología de la fase más temprana de la cultura humana en un contexto aislado, y a que la calidad de la materia prima en el Este de Asia era muy pobre.
Para explicar esta dicotomía, se han propuesto diferentes teorías:
  • Los homínidos pudieron llegar a estos lugares antes de que se hubiese desarrollado el achelense africano. 
  • G. Pope (1989) argumentó que las condiciones tropicales y subtropicales del sureste asiático permitieron la utilización de materiales abundantes en el entorno, pero perecederos, como el bambú y otras maderas. 
  • Schick (1993, 1994) ha propuesto la hipótesis de la reversibilidad tecnológica. Los primeros pobladores de Asia habrían salido de África con el Modo II completamente desarrollado pero volvieron a una tecnología más simple debido a las condiciones tropicales de Asia. Toth y Schick (1993) han aventurado que al atravesar zonas extensas sin materiales aptos para hacer bifaces, los homínidos habrían podido perder la posibilidad de construirlos. De ser así, sus capacidades cognitivas y comunicativas no debieron ser lo bastante fuertes como para mantener la tradición achelense avanzada.
Yacimientos en la cuenca del Bose. Ya-Mei Hou, 2014.
El hallazgo en Fengshudao (Cuenca del Bose, Sur de China, 2000; Wei Wang et al, 2014) de hachas de mano semejantes a las primitivas achelenses datadas en 0,803 Ma y el hallazgo de útiles achelenses datados en más de 1 Ma en Attirampakkam (India, 2011) obligan a revisar una idea simple de la evolución tecnológica. Se han hallado hachas de mano en otras cuencas aluviales de China:
  • Lantian.1,25 Ma; Ding et al, 2002.
  • Yunxian, 1 Ma. De Lumley y Li, 2008.
  • Luonan. 500-250 ka, aunque los artefactos más antiguos aparecen ca 800 ka. Wang et al, 2013.
  • Embalse de Danjiangkou
En la cuenca del Nihewan, Majuangou III (Goudi; 1,66 Ma; Zhu et al, 2004), Majuangou II (1,64 Ma), Majuangou I (1,55 Ma), Xiantai (1,48 Ma), Xiaochangliang (1,36 Ma; Zhu et al, 2001), Banshan (ca 1,32 Ma), Feiliang (ca 1,2 Ma), Cenjiawan (ca 1,1 Ma), Donggutuo (ca 1 Ma) Huojiadi (1 Ma) y Maliang (0,8 Ma) han proporcionado herramientas simples, no estandarizadas, en sílex local de mala calidad que no incluyen bifaces. Estas ocupaciones se encuentran a lo largo de paleolagos y humedales. Los indicios en herramientas líticas y huesos de animales apuntan que se trataba de poblaciones de cazadores recolectores. La secuencia operacional básica para la fabricación de escamas con bordes afilados no era muy diferente de la utilizada en Dmanisi (Ferring et al, 2011). Tampoco hay bifaces en la industria de Zhoukoudian.


En Jeongokri (Chongokni, Corea; 350 ka; Bae et al, 2006) se hallaron herramientas achelenses por vez primera en Asia (1978) en cuatro localidades. Desde entonces han aparecido bifaces en varios yacimiento de China y en veinte yacimientos de Corea, la mayor parte en el centro de la península, en particular en la cuenca del Hantan-Imjin y en el curso inferior del río Han.
  • Las hachas de mano incluyen morfologías ovaladas y apuntadas, junto con cuchillas. La materia prima más común estuvo formada por guijarros de río de cuarzo veteado y cuarcitas. A excepción de las hachas de mano, las industria se ha caracterizado como expeditiva.
Los yacimientos más antiguos con industria lítica son:
  • Longgupo. 2 Ma.
  • Renzidong. 2 Ma.
  • Riwat. 2 Ma.
    • En 1935, Helmut de Terra y Thomas Paterson hallaron en el Valle Soan, cerca de Rawalpindi, una industria de excama simple datada en hace ca. 500 ka a la que denominaron saoniense, pero el contexto estratigráfico no era seguro. Eb 1983, Rendell y Dennell localizaron cerca de Riwat una gran piedra, incrustada en un pequeño afloramiento de areniscas y conglomerados cerca de la base de un barranco. Se había desprendido ocho o nueve escamas en tres direcciones. La pieza se identificó como un artefacto y en el mismo afloramiento se hallaron otros dos artefactos.
    • Rendell et al, 1987; 1989; Dennell et al, 1988.
En Dinar, se halló un hacha de mano bifacial en una capa de arena y grava a poca distancia por encima del límite BrunhesMatuyama (0,78 Ma). Otros dos hachas de mano se encontraron en una posición estratigráfica similar cerca Jalalpur (Rendell y Dennell, 1985). Estas fueron las más antiguas hachas de mano achelenses de fecha segura, en el sur de Asia antes de la datación de 1,5-1,0 Ma de Attirampakkam (Pappu et al., 2011).

El Achelense de la India es anterior y distinto al Achelense europeo. Mishra et al lo denominan Achelense de Grandes Escamas (Large Flake Achelense, LFA) utilizando el término introducido por Sharon (2007). El LFA aparece ca 1,7 Ma en África en el Valle del Rift y en el Sur. El LFA se caracteriza por una cadena operatoria fragmentada debido a que las herramientas se fabrican, utilizan y desechan en lugares diferentes. Este cambio significativo en el comportamiento de los homínidos fue resultado de la invención de una tecnología para transportar los objetos. Se han identificado cientos de yacimientos achelenses, principalmente en superficie en terrazas fluviales (Petraglia, 2006), que se extienden en el tiempo por más de 1,5 Ma. Algunos de ellos:
Principales yacimientos achelenses en el Levante Mediterráneo y Península Arábiga. Richard P. Jennings et al, 2015.
En el sur y oeste de la Península Arábiga, donde la roca madre de las montañas de Hijaz y Hadramawt facilita su identificación (Petraglia 2003) se han hallado yacimientos achelenses datados en menos de 400 ka, que contienen pequeñas hachas de mano (Gisis y Ronen 2006). También puede haber muchos sitios achelenses en los desiertos, pero deben de estar profundamente enterrados. Conocemos algunos paisajes achelenses particularmente densos:
  • En el lado norte de Wadi Fatima, fueron descubiertos 32 sitios achelenses, cerca de afloramientos volcánicos y tributarios menores y con vistas a la rambla principal (Whalen et al. 1988). Las hachas de mano y cuchillas fueron producidos en grandes lascas de andesita.
  • En Dawadmi, Arabia Central, se encontraron numerosos sitios, a menudo asociados con manantiales y wadis (Petraglia et al, 2010). Los artefactos son similares a los de Wadi Fatima, con hachas de mano y cuchillas producidas en grandes lascas de andesita (Whalen et al, 1984).
    • Richard P. Jennings et al (2015) han realizado el primer estudio sistemático de la ocupación achelense en Dawadmi. Las investigaciones han permitido el descubrimiento de 36 nuevos sitios achelenses que se añaden a los 26 conocidos. Los análisis iniciales revelan diferencias tipológicas, pero no se ha determinado si estas diferencias tienen relación con el comportamiento humano o se deben a procesos sedimentarios. Los yacimientos achelenses se corresponden fuertemente con diques de andesita de grano fino, la principal materia prima lítica. Se estima que el área de distribución geográfica de la actividad achelense es de 100x55 km, lo que convierte a Dawadmi en uno de los mayores paisajes achelenses en el mundo.
      • La principal actividad de los homínidos observada en Dawadmi consistió en la explotación de diques volcánicos, sobre todo en Saffaqah, reducción de núcleos y producción de bifaces.
      • En las proximidades de los diques aparece una gran cantidad de desechos de manufactura en forma de escamas, núcleos y bifaces en fase inicial.
      • Los homínidos utilizaron los clastos que cayeron por la pendiente y no hay evidencia de que escalaran para proveerse de andesita directamente en la fuente.
      • Las mayores concentraciones de artefactos lejos de los diques, se encuentran en las orillas de los torrentes, con mayor proporción de hachas.
      • A lo largo del paisaje abierto y de otras unidades del paisaje y en particular en las orillas de los torrentes, aparecen artefactos aislados, por lo general hachas de mano.
      • Se encontraron muy pocos materiales post-achelenses.
      • Los homínidos achelenses penetraron en Arabia Central probablemente por las grandes cuencas fluviales como Wadi al Batin y Wadi Sabha, hasta alcanzar las cuencas altas.
  • Desierto de Nefud (paleolago Jubbah), al norte de Arabia Saudita (Ceri Shipton et al, 2014). Durante los interglaciales, períodos húmedos prolongados condujeron al desarrollo de vastos lagos de agua dulce, con una gran variedad de fauna, proporcionando así los recursos para una ocupación achelense.
Shipton et al 2014 han identificado patrones temporales, en particular en relación con la forma de los bifaces. Estas tendencias cronológicas incluyen:
  • En los bifaces: 
    • Disminución en el tamaño.
    • Incremento en la delgadez relativa.
    • Disminución en la elongación.
    • Aumento en la variación del tamaño.
    • Aumento en la densidad de cicatrices en las escamas bifaciales.
  • En los conjuntos
    • Aumento de positivos en escamas.
    • Disminución en la proporción de bifaciales.
Shejiang Wang et al (2014), han datado el yacimiento al aire libre de Diaozhai, en la margen derecha del río Bahe, Lantian, centro de China en aproximadamente 70-30 ka. Por consiguiente, el achelense en esta región se extendió hasta finales del Pleistoceno, lo que confirma que la industria del Paleolítico en Asia Oriental tuvo un patrón de desarrollo propio.

En el archipiélago malayo, los hallazgos más antiguos corresponden a Sangiran (ca 1 Ma. Widianto, 2006). Otros hallazgos del Paleolítico Inferior proceden de Flores, en la cuenca del Soa. En las riveras del río Solo los restos más antiguos se han datado en hace 300 ka.


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