jueves, 3 de diciembre de 2015

¿Cómo se amplió el espacio cognitivo?

Principales factores que se han propuesto para explicar el gran tamaño del cerebro humano. Naya, Naya y Lessa, 2015.
No cabe duda que el sapiens moderno es el animal con un espacio cognitivo más amplio. Además de estar causado por el instinto heredado, nuestro comportamiento está basado en el aprendizaje y la experiencia, en mayor medida que para cualquier otra especie. Los humanos destacamos en lenguaje, pensamiento, inteligencia, memoria, percepción, atención y conciencia, dando emergencia a productos como el pensamiento simbólico, el arte o la religión y a una teoría de la mente muy superior a la del resto de los animales.

Klein ha argumentado que la cultura humana se deriva de un único cambio genético que "fomenta la capacidad única moderna para adaptarse a una gama notable de las circunstancias naturales y sociales". Pero otros investigadores defienden más bien una interacción entre los genes y la cultura.

E. O. Wilson, (The Social Conquest of Earth, 2012), destaca cuatro preadaptaciones en el ser humano. Las preadaptaciones son estructuras corporales primitivas que resultan adecuadas para ser transformadas en los descendientes como una nueva adaptación. 
  1. La adaptación al medio terrestre. Ninguna especie acuática puede desarrollar tecnologías.
  2. Un tamaño corporal grande, que ha permitido la evolución del encéfalo y con ello la ampliación del espacio cognitivo.
  3. El agarre con las manos, sin el cual no podríamos manipular los objetos para producir tecnologías complejas.
  4. El consumo de carne y el control del fuego, que han derivado en un entorno social más complejo, estrategias altruistas y obtención de energía más eficiente.

La amplitud del espacio cognitivo es el resultado (Haidle et al, 2015):
  • Dimensión biológica y evolutiva:
    • De las capacidades, potencialidades y posibilidades biosicológicas de la especie, heredadas, resultado de la filogenia.
      • Aumento de tamaño extraalométrico del cerebro.
        • Hay una cierta relación entre el ratio (volumen del cerebro) / (volumen del cuerpo) y el grado de capacidad alcanzado por una especie para afrontar nuevos problemas de manera flexible, es decir, sin aplicar programas determinados genéticamente.
    • Mutaciones genéticas.
  • Dimensión social e histórica:
    • Del conocimiento transmitido por los parientes y otros integrantes de la sociedad. Está influenciado por factores interrelacionados, como la estructura social, la comunicación, la posición de los innovadores y la actitud ante la innovación.
  • Dimensión ontogenética e individual:
    • Del desarrollo físico y sicológico, aprendizaje y experiencia individuales, sea por actos conscientes o de forma inconsciente, en función de las oportunidades de interactuar con un ambiente ecológico determinado.
Así por ejemplo, ejecutar una pieza musical con un instrumento es el resultado de:

  • La musicalidad, la capacidad biológica para la percepción y la expresión musical.
  • La preferencia social y cultural por un determinado estilo musical, instrumentos, etc.
  • El entrenamiento y la voluntad individuales.

Ejes entre los que se extiende el espacio cognitivo.



En la ampliación del espacio cognitivo, pueden observarse distintas fases de estasis, separadas por cambios bruscos (equilibrio puntuado). Klein y Edgar (2002).

Procesos y transformaciones evolutivas en contextos ecosociales

El espacio cognitivo se manifiesta en los artefactos. Se deduce que ha habido un incremento en la complejidad de los procesos cerebrales porque aparecen herramientas más sofisticadas. Para Michael Arbib (2012) existe una nutrida línea de investigadores que tratan de conectar los registros arqueológicos de la elaboración de herramientas con la evolución cognitiva y lingüística (como Holloway, 1969; Wynn, 2002).
  • Se ha observado que se superponen las áreas de lenguaje en el cerebro y las zonas dedicadas a la manufactura de herramientas de piedra (Katharine Babcock y Robert A. Mahaney, 2013). Según Andrew H. Bass y Boris P. Chagnaud (2013), las redes neuronales que controlan los mecanismos vocales y pectorales (brazos y manos en los humanos) de señalización social entre las aves y los mamíferos tienen sus orígenes ancestrales en un solo compartimiento de la parte posterior del cerebro de los peces.
  • Hubo una intensa selección en el aumento de las habilidades motoras asociadas con el lanzamiento y esto formó la base para la especialización hemisferio izquierdo asociada con el lenguaje y el habla (William D. Hopkins et al, 2012)
  • La evolución de la inteligencia se deduciría de la evolución de los instrumentos líticos si la correlación inteligencia/capacidad de talla estuviese demostrada más allá de cualquier duda razonable (Hipótesis de la Inteligencia Tecnológica). Pero esas dudas existen. 
    • Thomas Wynn (1979) calculó la “inteligencia” necesaria para producir los útiles olduvaienses y el resultado indicaba que estaba por debajo de las supuestas capacidades de los primeros Homo.
    • El bonobo Kanzi, del Centro de Investigación Great Ape Trust, fue capaz de fabricar herramientas de sílex parecidas a las de los homínidos de hace 2 Ma.
    • Michael Haslam (2013) denomina sesgo de cautividad al hecho de que los animales cautivos o en laboratorio superan a sus congéneres salvajes en el frecuencia y diversidad de uso de herramientas. Es el tamaño y la interconexión entre las poblaciones y no la capacidad cognitiva la que determina los atributos tecnológicos. El sesgo de cautividad se produce en un medio ambiente atípico en el que se generan las siguientes circunstancias sociales:
      • Un mayor contacto entre los individuos que participan en el uso de herramientas.
      • El uso de herramientas de un individuo es guiado por el comportamiento del resto.
      • Tiempo y energía libres, como resultado del aprovisionamiento .
      El autor propone que si se cumplen estas condiciones en las poblaciones en libertad, se produciría una mayor frecuencia de uso de herramientas y una mayor complejidad en las mismas. En sentido contrario, si estas condiciones no estaban presentes en las poblaciones homínidas, podemos estar subestimando sistemáticamente sus capacidades cognitivas.
  • El control y uso del fuego es también una evidencia de ampliación cognitiva. Los chimpancés no pueden evitar un incendio ni son capaces de esperar a que los alimentos se cocinen.
El tejido cerebral es muy costoso (Aiello y Wheeler, 1995). Son muchos los recursos biológicos y energéticos que hay que invertir, en una ontogenia lenta, para obtener los grandes cerebros que la presión selectiva impuso en Homo.
  • Naya, Naya y Lessa (2015) advierten que los costes de un cerebro grande son menores en ambientes fríos ya que de todos modos habría un gasto en mantener el cuerpo caliente. Esta teoria está apoyada por el hecho de que el cerebro del neaderthalensis, que poblaba regiones muy frías, era más grande que el del HAM.
Si no es la talla de piedra la responsable de mantener esa presión, ¿a qué tarea cognitiva hay que atribuir el éxito adaptativo de los cerebros que aumentan de tamaño y, según creemos, de complejidad?
  • Se tiene la idea de que los animales que necesitan poder desplazarse por territorios grandes en ambientes complejos tienden a desarrollar un cerebro grande con capacidades elevadas. Necesitan crear mapas espaciotemporales con el fin de poder localizar el alimento.
  • Otra posible respuesta a esa pregunta fue anticipada por Nicholas Humphrey: los cerebros se volvieron grandes y complicados para poder entender las reglas muy complejas de convivencia (Humphrey, 1976). El concepto de “inteligencia maquiavélica” intenta expresar el rango de procesamientos cognitivos necesarios para toda especie que alcance el sistema intencional de tercer orden propuesto por Dennett, en el que el individuo A atribuiría a aquel otro B con el que interactúa la posesión de una mente lo bastante compleja como para albergar deseos y creencias acerca del propio A. De tal manera, se supone que A actuará de la mejor manera posible para lograr que B interprete su conducta –la de A– de la forma que A prefiere. Somos actores sociales, vendría a ser la conclusión, y deseamos manipular a los otros.
  • Alexander (1990) pone el acento en la competencia (EDSC; Ecological dominace-social competitive model) inter e intragrupo que favorece el incremento retroalimentado de capacidades lingüísticas, sociales y cognitivas para anticipar y participar en interacciones cada vez más sofisticadas.
  • La selección por las hembras de machos más inteligentes (selección sexual) pudo implicar un fuerte componente selectivo.
En el caso de la inteligencia que podríamos relacionar con el universo de la estética y su sentido simbólico, durante mucho tiempo se ha sostenido que se inicia dentro de la “revolución artística” del Paleolítico Superior europeo. Pero existen indicios muy anteriores de un pensamiento simbólico.
Esquema de la evolución cognitiva y cultural humana

Modelo de evolución del cerebro humano.

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