sábado, 19 de diciembre de 2015

Australopithecus sediba: parte trasera del pie

Figure 1
(A) relaciones angulares entre las superficies principales del astrágalo y el calcáneo. Se aprecia la disimilitud entre A. sediba y H. sapiens.
(B) Análisis de correlación canónica (ACV) de las variables del astrágalo y el calcáneo que proporcionan el 90% de la varianza (a la izquierda) y el 89,3% (a la derecha). Homo  = +, Pan  = triángulos rosa, Gorilla  = cuadrados verdes, Pongo = rombos naranja, Hylobates  = círculos rojos. Los seres humanos son completamente diferentes; A. sediba (MH2) es indistinguible de un simio africano, mientras que A. afarensis es similar a los humanos.
El yacimiento de Malapa se encuentra 15 km al nordeste de Sterkfontein, Sudáfrica. Los restos de Australopithecus sediba (MH1 y MH2), aparecieron al excavar un pozo de 3,3 m x 4,4 m y 4 m de profundidad, con sedimentos resultado de la erosión de un sistema antiguo de cuevas profundas, en la Facies D, datada en 1,977 ± 0.002 Ma, formada por un flujo de escombros, mientras que los sedimentos suprayacentes pertenecientes a las facies E y F se depositaron en forma de acumulaciones de barro a lo largo del suelo de la cueva, con la afluencia ocasional de material arenoso, como resultado de una corriente de agua. Durante gran parte de su historia deposicional, los sedimentos de las facies E y F fueron anegados. En términos de composición, los sedimentos de las facies D, E y F, representan una mezcla de depósitos mal ordenados autóctonos y alóctonos que contienen una alta proporción de material peloidal rico en manganeso, derivado de la reelaboración de sedimentos fangosos por insectos. En general, los sedimentos van haciéndose más finos, con arenas gruesas con bloques en la base de la facies E, hasta barro puro en la parte superior de la facies F, con bloques de dolomita aislados y fósiles incrustados.

Lee R. Berger et al, estudiaron los restos de Hominini, pertenecientes a una hembra adulta y a un joven (Karabo = La Respuesta), sin poder encuadrarlos en taxones existentes. Por ello, establecieron una nueva especie, Australopithecus sedibaSediba significa manantial inagotable en la lengua seSotho.


A. sediba caminaba con hiperpronación (con rotación hacia dentro de rodilla y cadera y con los pies ligeramente torcidos hacia dentro) y pasos cortos y rápidos, apoyando primero el borde exterior del pie en lugar del talón.

Thomas C. Prang ha estudiado el astrágalo calcáneo y talón completo de MH2, Australopithecus sediba, que proporcionan por vez primera la oportunidad de evaluar la parte trasera del pie de un Hominini temprano.

De acuerdo con los resultados, A. sediba es indistinguible de los simios africanos existentes en la configuración angular de su parte trasera del pie, lo que sugiere que carecía de arco longitudinal. Esta conclusión es compatible con las sugerencias anteriores de un aumento de la movilidad mediotarsiana en este taxón.

Australopithecus sediba combina de forma única la morfología articular talocalcaneal, responsable de la movilidad, con especializaciones de la articulación talonavicular que proporcionan estabilización mediotarsiana medial. A. sediba es muy similar a los gorilas existentes en la morfología de la articulación subastragalina. Por el contrario, otros Hominini, como OH 8, son más similares a los humanos modernos. La similitud morfológica entre MH2 y las muestras de Sterkfontein, miembro 4 (STW 88, STW 102, STW 352) en las articulaciones talonavicular y talocalcaneal sugiere que A. sediba puede haber poseído un pie que era funcionalmente similar al de A. africanus. Esta combinación de morfologías sugiere que arboralidad puede haber sido significativamente adaptativa para los Australopithecus del sur de África.

Estas conclusiones no apoyan la hipótesis de que A. sediba  representa una condición ancestral probable para Homo.

Australopithecus sediba