lunes, 23 de noviembre de 2015

La causa de la muerte de MH1 y MH2 (Australopithecus sediba)

Fractura en la mandíbula de MH1
El yacimiento de Malapa se encuentra 15 km al nordeste de Sterkfontein, Sudáfrica. Los restos de Australopithecus sediba (MH1 y MH2), aparecieron al excavar un pozo de 3,3 m x 4,4 m y 4 m de profundidad, con sedimentos resultado de la erosión de un sistema antiguo de cuevas profundas, en la Facies D, datada en 1,977 ± 0.002 Ma, formada por un flujo de escombros, mientras que los sedimentos suprayacentes pertenecientes a las facies E y F se depositaron en forma de acumulaciones de barro a lo largo del suelo de la cueva, con la afluencia ocasional de material arenoso, como resultado de una corriente de agua. Durante gran parte de su historia deposicional, los sedimentos de las facies E y F fueron anegados. En términos de composición, los sedimentos de las facies D, E y F, representan una mezcla de depósitos mal ordenados autóctonos y alóctonos que contienen una alta proporción de material peloidal rico en manganeso, derivado de la reelaboración de sedimentos fangosos por insectos. En general, los sedimentos van haciéndose más finos, con arenas gruesas con bloques en la base de la facies E, hasta barro puro en la parte superior de la facies F, con bloques de dolomita aislados y fósiles incrustados. Según el estudio tafonómico de Aurore Val et al (2015), la diversidad del espectro de fauna, la presencia de animales con inclinaciones de escalada, la abundancia de especímenes completos y/o articulados y la falta de huesos modificados por carnívoros, indican que los animales se acumularon a través de una trampa en el sistema de cuevas sin acceso a los carroñeros. La co-ocurrencia de fósiles bien conservados, coprolitos de carnívoros, dientes de leche de hiena marrón, y algunos restos muy fragmentados y mal conservados apoya la hipótesis de una mezcla de sedimentos procedentes de cámaras distintas, recogidos en el fondo del sistema de cuevas por la acción de las corrientes de agua. Esta combinación de características tafonómicas explica el notable estado de conservación de los fósiles de Hominini, así como parte del material de la fauna asociada. Los restos no están asociados a herramientas.

Lee R. Berger y otros, estudiaron los restos de Hominini, pertenecientes a una hembra adulta y a un joven (Karabo = La Respuesta), sin poder encuadrarlos en taxones existentes. Por ello, establecieron una nueva especie, Australopithecus sedibaSediba significa manantial inagotable en la lengua seSotho.

Ericka N. L’Abbé, Steven A. Symes, James T. Pokines, Luis L. Cabo, Kyra E. Stull, Sharon KuoDavid E. Raymond, Patrick S. Randolph-Quinney y Lee R. Berger han evaluado todas las fracturas evidentes en MH1 y MH2. La mayor parte de las fracturas son post-deposicionales, pero las del miembro superior derecho de la hembra adulta junto con posibles fracturas en la mano, indican claramente la resistencia activa a un impacto, mientras que las de la mandíbula del juvenil son consistentes con un golpe en la cara. La presencia de estos traumatismos apoya la hipótesis de la caída y suministra la primera evidencia de muerte de un australopitecino por causas diferentes a la depredación o la muerte natural, si bien en el caso de MH1 no se puede descartar la violencia interpersonal.

Los Hominini de Malapa pudieron haber caído en un hoyo en la piedra caliza, posiblemente entre 5-10 m de profundidad. La superficie de impacto estuvo formada probablemente por grava, arena y guano de murciélago, con una moderada a alta capacidad de absorción de energía. Si bien las fracturas perimortem observadas en MH2 no son fatales por sí mismas, no se observan signos macroscópicos de curación, por lo que la muerte llegó poco después de las lesiones. Después de la deposición, un entierro natural rápido impidió el acceso de los carnívoros y la dispersión de los restos lo que añadido a un pH favorable, puede explicar la excelente conservación. La ubicación de MH1 y MH2 sugiere que entraron en la cueva y murieron en un lapso temporal breve. Posteriormente, el techo de la cámara se derrumbó y se sucedieron repetidas caídas de rocas. Más tarde, la cueva se llenó de barro y de otros materiales paleontológicos.

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Comunicado de la Universidad Mercyhurst
Australopithecus sediba