lunes, 30 de noviembre de 2015

Cova del Parpalló

Ubicación de la Cueva del Parpalló

Ubicación

La cueva del Parpalló es un abrigo natural a unos 450 msnm formado por la disolución de roca caliza en la vertiente meridional del macizo de Mondúber, la elevación más alta del valle de Marxuquera, dentro del Paraje Natural Parpalló-Borrell, en la localidad de Gandía (España). Debe su nombre a una pequeña ave (parpalló o avión zapador, Riparia riparia) que anidaba en la pared de la entrada a la cueva.

El abrigo disfruta de una localización geográfica estratégica, ya que desde él se divisa todo el valle de Marxuquera alcanzando la costa valenciana, y en los días muy despejados la silueta de la isla de Ibiza.

En el Paleolítico Superior, la línea de costa estaba más alejada que en la actualidad por la regresión marina causada por las glaciaciones. En consecuencia, a los pies del macizo de Mondúber se extendía una ancha llanura litoral con vegetación esteparia o de pradera, frecuentada por las especies de grandes herbívoros documentadas en los restos de fauna y en las plaquetas recuperados en Parpalló.

Parpalló. Plaqueta con figura de caballo.

Descubrimiento

La cueva fue refugio de pastores y ganado.
En 1872, el geólogo Joan Vilanova i Piera y el naturalista Eduard Boscà Casanova prospectaron la cueva recogiendo útiles de sílex y huesos de animales, así como varios restos humanos, correspondientes una mandíbula y varios molares que pertenecieron a un individuo femenino joven. Estos materiales fueron depositados en el Museo Antropológico Nacional y en el Museo Arqueológico Nacional, conservándose actualmente en este último.
En 1913 apareció el primer objeto de arte mueble, en un sondeo de Breuil guiado por las notas de Vilanova i Piera.

Cueva del Parpalló. Plano, estratigrafía del sector Talud y dataciones. Aura y Villaverde, 2014.

Descripción

Se han encontrado evidencias de ocupación humana desde el Gravetiense (23 ka), con el periodo más intenso de ocupación en el Solutrense (21-15 ka), que continuó en el Madgaleniense hasta hace 11 ka.
En la cueva del Parpalló se ha encontrado un conjunto espectacular de arte mueble, el más numeroso del mundo y un grabado parietal de un caballo datado en hace 20 ka.

Su entrada es una abertura de aproximadamente 14 m de alto y 3 m de ancho, que comunica con la estancia principal, con una altura de máxima de entre 15 y 17 m, cuyas paredes están constituidas por potentes estructuras estalagmíticas. A la de izquierda de esta sala, y ascendiendo unos 5 m de altura, se accede a una galería orientada en dirección oeste con diferentes niveles y estancias.

La estratigrafía del sector Talud, la única documentada, se ha definido a partir de la documentación gráfica de L. Pericot.
  • Sedimentación masiva y con cantos dispersos. La parte superior del corte queda oculta por una colada de barro. Capas 1-5 con materiales magdalenienses. Restos humanos sueltos.
  • Sedimentos finos y cantos dispersos. Capas 6-11/12 con materiales badegulienses.
    • Badeguliense Fase B. Capas 6-8.
    • Badeguliense Fase A. Capas 9-11.
  • Sucesión de capas que recuerdan cubetas encajadas. Capas 11/12-26 con materiales solutrenses.
    • 3,5-4,25 m. Solutreogravetiense III o Final
    • 4,25-4,5 m. Solutreogravetiense II
    • 4,5-4,75 m. Solutreogravetiense I
    • 4,75-5,25 m. Solutrense Superior
    • 5,25-6,25 m. Solutrense Medio
  • Disposición masiva y horizontal de sedimentos, con grandes bloques de morfología angulosa en la base y lentejones blanquecinos. Su contacto con el tramo superior es erosivo. Capas 27-29 con materiales del Gravetiense y Solutrense Inferior. Baja densidad de materiales.
    • 6,25-7,25 m. Solutrense Inferior. Enterramiento humano que debió de practicarse desde niveles superiores: cráneo, fragmento de húmero y dos tibias.

Excavaciones y Estudios

En 1914 se concedió a Breuil un permiso de excavación, que no llegó a surtir efecto debido a la Primera Guerra Mundial.
La cueva no se excavó por completo hasta los años 1929-31, en tres campañas sucesivas bajo la dirección de Lluís Pericot García por encargo de Ballester Tormo, director del Servicio de Investigación Prehistórica de la Excelentísima Diputación Provincial de Valencia. Se excavaron 8,5 m de sedimentos.

En 1959, Pericot regresó a la cueva, excavando en los accesos y en el testigo que se había dejado en las anteriores intervenciones.

En 1989, Davidson realiza un estudio paleoeconómico y obtiene las primeras dataciones radiométricas. Fullola Pericot revisa la industria lítica y la contextualiza en la región.

Valentín Villaverde Bonilla estudió la colección de plaquetas publicando los resultados en 1994.

En 2001, José Aparicio Pérez detectó en la colada estalagmítica de la pared del fondo de la sala principal de la cueva un grabado parietal con la representación de un caballo, que fue datada en hace 20 ka. Entre 2002-2005 efectuó dos campañas de tamizado de la antigua escombrera de las excavaciones de 1929-1931, recuperando abundante material lítico y óseo, así como 2.000 plaquetas.

Bibliografía

Recursos web