lunes, 23 de noviembre de 2015

Cueva de El Mirón

Localización de la Cueva de El Mirón. Stevens et al, 2014.

Localización

Cara oeste del Monte Pando, en el valle del río Asón en su confluencia con los ríos Calera y Gándara, al este de Cantabria, a los pies Cordillera Cantábrica, a 260 m sobre el nivel del mar y a 25 km de la costa pleniglacial, en un punto geoestratégico norte-sur y este-oeste que conecta la costa cantábrica con la meseta castellana y el País Vasco.

Plano de la Cueva de El Mirón y Zonas de Excavación. Straus y Morales, 2015.

Descubrimiento

Es conocida también como Cueva del Francés y Cueva de los Gitanos. El descubrimiento de El Mirón como yacimiento arqueológico, junto con Covalanas y La Haza, fue realizado por Hermilio Alcalde del Río y Lorenzo Sierra en 1903, quienes documentaron industria lítica en superficie.
Estratigrafía de la Cueva de El Mirón. Área del Corral. Straus y Stauber.

Descripción

Cueva con una ancha boca de 16 m de ancho y 20 m de altura desde la que se divisa todo el valle del Ruesga. Fue usada por los humanos del Paleolítico como residencia habitual. La Cueva contiene representaciones gráficas y grabados.

El vestíbulo mide entre 7-11 m de ancho, unos 30 m de fondo y entre 12-20 m de altura. Al final del vestíbulo se encuentra la base de un empinado depósito de limos arenosos y arcillosos y de cantos rodados que se eleva hacia la galería interior de la cueva, con un conducto de 3-4 m de ancho y 20 m de longitud que conecta con una galería interior relativamente recta, de suelo nivelado y por lo general de unos 7-8 m de ancho y unos 3 m de altura máxima.  El desarrollo total accesible es de unos 130 m.

En el vestíbulo se han excavado dos áreas de unos 9-10 m2 conectadas por una trinchera:
  • La Cabaña en la parte anterior. 
    • Nivel 1: Nivel gris de relleno final de cueva, compuesto por materia orgánica procedente de la cabaña reciente y bloques de la caliza de las paredes y techo de la cueva. Nivel de ocupación actual.
    • Niveles 2-3. Bronce Inicial.
    • Niveles 4-7. Calcolítico.
    • Niveles 8-10. Neolítico.
    • Nivel 10.1. Mesolítico. Arqueológicamente pobre.
    • Niveles 11-11.2. Aziliense.
    • Niveles 12-19. Magdaleniense.
      • Magdaleniense Superior
        • Nivel 12. Contenía cantos y gravas así como huesos, un arpón Magdaleniense, y artefactos líticos, especialmente a techo.
      • Magdaleniense Medio
        • Nivel 13:  Casi estéril en cuanto a contenido arqueológico, a excepción de algunos huesos y sílex, que podrían ser contaminación por percolación. En la base se encuentran cantos de gran tamaño con algunos sílex asociados. 
        • Nivel 14: Mayor concentración de sílex.
      • Magdaleniense Inferior
        • Nivel 15: Rico en elementos arqueológicos.
        • Nivel 16: Contenía artefactos, huesos triturados y cantos redondeados, de tamaño centimétrico. 
        • Nivel 17: Rico en sílex y utensilios de hueso; astas y abundantes huesos largos y cráneos de cabra montesa. Algunas áreas, de color más oscuro, presentan acumulaciones de cantos redondeados, muchos rotos y/o rubefactados a causa del fuego.
      • Magdaleniense Inicial. Niveles 18 y 19.
  • Trinchera: 
    • Nivel 300
      • Nivel de relleno, con gravas, cantos angulosos y redondeados, de tamaños variados, en una matriz limosa, de color marrón oscuro rica en materia orgánica. Contenía madera y mezcla de artefactos de diferentes niveles culturales. 
    • Nivel 301
      • Nivel de relleno.
    • Nivel 302.
      • Nivel de relleno. Neolítico.
    • Nivel 303. Neolítico.
    • Nivel 304. Mesolítico. Arqueológicamente pobre.
    • Niveles 305-306 Aziliense. Datación hace 10,27 ka.
    • Niveles 307-313. Magdaleniense Inicial (313), Inferior (312), Medio y Superior (308).
  • El Corral en el fondo, utilizado hasta fechas recientes como cuadra para ganado ovicaprino. Las paredes están desgastadas por el roce de animales y manchadas por pintadas y humo, y el suelo estaba recubierto por paja y excrementos al iniciarse la excavación. Incluye un gran hoyo expoliado por cazadores de tesoros. En una zona de 3 m2 entre la pared de la cueva y un gran bloque grabado se halló un enterramiento humano magdaleniense. La secuencia de El Corral se estructura en dos sectores.
    • Sector superior
      • Niveles 99-102.
        • Arqueológicamente muy pobres.
      • Nivel 102.1. 
        • Lentejón de hogar datado en hace 11,95 ka (Magdaleniense Terminal).
      • Niveles 103-106. Discontinuos, con pocos restos arqueológicos del Magdaleniense Superior.
        • Nivel 103. Algo de sílex y huesos.
        • Nivel 104. Contiene cantos angulosos de tamaño pequeño a medio, cenizas y materiales calcinados.
        • Nivel 105. Estéril.
        • Nivel 106. Contiene huesos y sílex quemados. Grandes cantos angulosos y bloques.
      • Nivel 107.
        • Parcialmente alterado por madrigueras fácilmente reconocibles.
      • Nivel 107.1
        • Restos arqueológicos y huesos.
      • Nivel 107.2
        • Capa de ocre rojo.
      • Niveles 108-119.
        • Magdaleniense Inicial e Inferior-Medio.
        • Extremadamente ricos en industria lítica, ósea y en fauna (en especial cabra montés y ciervo, con numerosos restos de salmón). 
        • De los hogares y estructuras se dispone de 19 fechas C14 entre hace 17-13,7 ka. 
        • Nivel 108.  Magdaleniense Medio. Contenía abundantes huesos ennegrecidos, sílex, algunos cantos redondeados con evidencias de haber sido quemados.
        • Nivel 109. Sin clastos ni huesos quemados.
        • Niveles 110-116. Magdaleniense Inferior.
          • Nivel 110.  Rico en materia orgánica y huesos ennegrecidos, piedras y sílex.
          • Nivel 111.  Rico en huesos ennegrecidos y sílex. Cantos angulosos alterados.
          • Nivel 112. Menos cantos angulosos que en 111 pero rico en artefactos y fauna.
          • Nivel 113. Huesos pero poco sílex, con características del Magdaleniense Inferior Cantábrico.
          • Nivel 114. Cantos, pero en menor cantidad que en 113.
          • Nivel 115. Grandes cantos angulosos de caliza.
          • Nivel 116. Cantos redondeados y esquirlas de cantos, huesos ennegrecidos e industria en sílex. Menos cantos angulosos que en 115.
        • Niveles 117-119. Magdaleniense Inicial.
          • Nivel 117. Abundantes evidencias de fuegos, como algunos huesos calcinados, carbón y piedras quemadas.
          • Nivel 118. Abundantes huesos.
          • Nivel 119. Abundantes huesos.
      • Sector NE.
        • Zona removida de unos 15-20 m2 , por la actuación de clandestinos. 
        • Niveles arqueológicos con escasos materiales.
        • Nivel 120 (=400). No se encuentran cerámica ni artefactos “modernos”.
        • Niveles 121-127. Solutrense.
          • Nivel 121 (=400.1). Materia orgánica e industrias líticas.
          • Nivel 122 (=401): Algo de sílex y huesos. 
          • Nivel 123 (=401.1): Huesos y sílex en forma de puntas Solutrenses. 
          • Nivel 124 (=401.2): Arqueológicamente estéril. 
          • Nivel 125 (=402): Sílex (puntas Solutrenses) y huesos, de 10 a 12 cm. 
          • Nivel 126 (=403): Numerosos huesos, artefactos líticos (puntas Solutrenses) y óseos (caninos y astas de ciervo perforados). 
          • Nivel 127 (=404): Fragmentos de rocas, grandes lascas y otros artefactos y abundantes restos de grandes mamíferos (cabra montesa) representados por huesos y dientes aislados. 
        • Nivel 128 (=405): Algunas lascas de sílex (Paleolítico Superior Temprano). Rico en restos óseos. 
        • Nivel 129 (=406): Rodeando grandes bloques de caliza. 
        • Nivel 130: Lascas, dos denticulados, huesos y carbón disperso.
El Mirón. Áreas de excavación interiores y localización del enterramiento. Martín-Arroyo, 2015.

Excavaciones y estudios

En los años 1950 se realizó una excavación, no publicada, bajo la dirección del ingeniero A. García Lorenzo, con motivo de la construcción de un camino de acceso a Covalanas, que produjo la destrucción de varios niveles arqueológicos.
También ha quedado afectada por antiguas prácticas de extracción de abono que determinaron la remoción de la capa superficial en la mayor parte de su extensión. Este hecho, unido a la nivelación del suelo para la instalación de corrales de ganado y las catas clandestinas, han provocado la desaparición de los hipotéticos niveles de la Prehistoria reciente en la zona del fondo del vestíbulo.
Las investigaciones sistemáticas de El Mirón se realizaron entre 1996 y 2013, dirigidas por Manuel González Morales y Lawrence G. Straus.
  • Los niveles musteriense y gravetiense representan visitas esporádicas.
  • Los niveles solutrenses indican visitas repetidas de grupos humanos, probablemente asociadas a incursiones en la zona de montaña en verano, desde campamentos base de la zona costera. El conjunto de útiles líticos típicos está acompañado de un conjunto muy numeroso de conchas y dientes perforados, así como numerosas cuentas de collar hechas en hueso y piedra.
  • El Magdaleniense Inicial se caracteriza por la desaparición de puntas solutrenses, que dan lugar a azagayas de sección redonda realizadas en asta. En el material lítico destaca la presencia de hojitas en sílex alóctono de excelente calidad. La cueva consituye un asentamiento estable con estancias a largo plazo evidenciada por la gran cantidad de restos de fauna, herramientas líticas y hogueras. Hay que destacar el hallazgo de un colgante de pizarra fragmentado con una cabeza de caballo grabada.
  • Las ocupaciones intensivas continuaron durante el Magdaleniense Inferior, con restos abundantes de ciervo, cabra montés y salmón y múltiples ejemplos de industria ósea incluyendo diferentes tipos de azagayas, agujas y un propulsor. Entre los materiales líticos, destacan los núcleos de hojitas y los raspadores nucleiformes de materiales alóctonos y herramientas macrolíticas de material local. Se hallaron muchos hogares a menudo reutilizados y rodeados de piedras, con gran cantidad de huesos largos fragmentados. También omóplatos de ciervo grabados.
    • Se excavó un enterramiento humano (la Dama Roja) cercano a un grabado sobre un gran bloque de caliza. Los huesos, después de haber pedido de forma natural la carne, fueron espolvoreados o teñidos de ocre rojo. También se utilizaron ocre rojo y hematita para cubrir los huesos y teñir el grabado.
  • Los conjuntos de ungulados hallados en los niveles del Magdaleniense Medio y Superior y el Aziliense están compuestos en su mayoría por ciervos y cabras monteses, cazados en el periodo cálido del año, lo que induce a pensar en un patrón de movilidad estacional de poblaciones residentes en la zona costera. Entre los escasos restos materiales hallados, destaca un arpón en asta de ciervo del Magdaleniense Superior y un canto rodado pintado en ocre del Aziliense.
  • En el Mesolítico, la cueva fue frecuentada esporádicamente.
  • En el Neolítico el yacimiento fue ocupado intensamente. Se hallaron cerámicas a mano sin decoración, bien manufacturadas y restos de fauna doméstica.
  • Durante el Calcolítico y la Edad del Bronce, fue una lugar residencial, con hogares de grandes dimensiones.
Cueva de El Mirón. Dataciones por radiocarbono. Stevens et al, 2014.

Bibliografía