miércoles, 5 de febrero de 2014

Poblaciones del Magdaleniense y Aziliense Cantábrico. Cambios ecológicos y sociales provocan el traslado de las comunidades a los fondos de los valles.

Algunos yacimientos del Paleolítico Tardío en Cantabria.
Grupo A: Magdaleniense Temprano y Tardío.
Grupo B: Magdaleniense Tardío y Aziliense.
La visibilidad podría haber jugado un papel importante en los paisajes paleolíticos. Los sitios pueden actuar no sólo como asentamientos sino como lugares de reunión de poblaciones, interacciones sociales y actividades simbólicas. En este contexto, la relevancia de un lugar podría haber sido un factor que influye en la ubicación de los sitios.

Alejandro García-Moreno ha analizado las características visuales de 28 sitios del Paleolítico Tardío en Cantabria (norte de la Península Ibérica).
  • 9 localidades ocupadas durante el Magdaleniense Temprano y Tardío.
  • 19 ocupadas durante el Magdaleniense Tardío y el Aziliense.
Estos sitios se localizan predominantemente en cuevas y cubren el rango cronológico de 17-10,7 ka Cal BP. En ese momento, el clima era allí seco y frío, lo que resulta en bosques de pino y pastizales abiertos. Mediante SIG (Sistema de Información Geográfica) se tabularon la altitud del sitio desde el fondo del valle, su cuenca visual (lo que se ve desde el sitio) y la dirección dominante de esta cuenca visual.

Los resultados indican que los sitios más antiguos se encuentran comúnmente a media ladera, mientras que los más recientes se distribuyen de manera uniforme entre el fondo del valle y la media ladera. La cuenca visual calculada a partir de los sitios es muy variada, con una superficie visual que oscila entre 1 y 47%. Cabe destacar que los sitios más recientes están con frecuencia en lugares de menos visibilidad. Desde los más antiguos se controla un territorio más grande, mientras que desde los más recientes hay una visión amplia de la zona inmediata.

Los sitios del Magdaleniense Temprano se situaban en posiciones destacadas, que constituían un hito simbólico en el paisaje. La importancia de estos lugares disminuyó en el último Magadaleniense y en el Aziliense, cuando se habitaron sitios con especialización logística de menor tamaño, donde los recursos locales se explotaron más intensamente.
  • Aquellas poblaciones comenzaron a adoptar una dieta más variada, por lo que no era tan importante proteger el territorio y vigilar las manadas, sino que necesitaban un acceso más directo a una variedad de recursos.
  • Las comunidades se aislaron debilitándose los contactos a grandes distancias.