martes, 14 de enero de 2014

El consumo de tortugas en el MSA

Distriubución de Chersina angulata en los sitios sudafricanos del MSA.
La comprensión de la contribución de las pequeña fauna, como tortugas, a la dieta humana es necesaria para la identificación de los cambios en las estrategias generales de forrajeo y de la implicación de los individuos con dificultades para colaborar en la caza a gran escala.

Jessica C. Thompson y Christopher S. Henshilwood han utilizado datos publicados para estimar el número de calorías proporcionadas por las tortugas y por los ungulados comunes en los sitios de Sudáfrica.
Una sola tortuga (Chersina angulata) proporciona aproximadamente 3.332 kJ (796 kcal) en sus tejidos comestibles, lo que está entre el 20 y el 30% de las necesidades energéticas diarias de un adulto activo. Debido a que son fáciles de procesar, las tortugas constituyen un recurso muy valioso, pero su lento crecimiento y reproducción las hace susceptibles a la sobreexplotación.
Datos zooarqueológicos de Blombos Cave muestran el aumento en el consumo de tortugas entre 100-75 ka, aunque su aporte calórico en relación con el proporcionado por los ungulados se mantuvo moderado.
Al final del MSA, las estrategias de subsistencia humanas pasaron a enfatizar de nuevo la caza de grandes mamíferos, lo que probablemente precipitó los cambios en los roles sociales de los cazadores y recolectores durante el Still Bay.

Middle Stone Age (MSA)