martes, 11 de diciembre de 2012

Paleoantropología en la red.

Susan Hayes. Recreación de Homo floresiensis
Susan Hayes ya presentado una recreación facial del Homo floresiensis.
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Dirk Lesiemer repasa las teorías de Richard Wrangham según las cuales el cocinado de los alimentos jugó un papel importante en el éxito evolutivo del sapiens.
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Gary Williams revisa el libro de Sarah Hrdy  Mothers and Others: The Evolutionary Origins of Mutual Understanding (2009).
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La hipótesis de la inteligencia social sostiene que las interacciones sociales proporcionan las presiones de selección necesarios para la evolución de las habilidades cognitivas avanzadas.
Lucas McNally, Sam P. Brown y Andrew L. Jackson, (2012) utilizaron un modelo de redes neuronales artificiales para mostrar que una eficaz toma de decisiones en los dilemas de cooperación puede dar lugar a presiones para la selección de mayores capacidades cognitivas, y que las estrategias inteligentes pueden seleccionar una mayor inteligencia, dando lugar a una carrera de armas maquiavélicas.
Una idea alternativa, la hipótesis de la inteligencia cultural, fue propuesta por Carel van Schaik et al. Esta hipótesis pone más énfasis en el aprendizaje social, la capacidad de transmitir la información y las ideas.

Para Sarah Hrdy (2009) La diferencia crucial entre la cognición humana y la de otras especies es la capacidad de participar con otros en actividades de colaboración con objetivos comunes e intenciones. La presión selectiva pudo surgir hace 1,8 Ma cuando los niños empezaron a depender de más personas para su cuidado (tías, hermanas, abuelas). Los bebés tuvieron que desarrollar los recursos mentales para decodificar los estados de los demás con el fin de conseguir ayuda. En los demás grandes simios, las madres nunca entregan las crías a otro.
Hawkes destaca que los simios solo tienen una cría a la vez, mientras que los humanos tenemos varias. Los niños son dependientes entre sí y socialmente y compiten para atraer la atención de los demás.